Paros y malas políticas

Septiembre 02, 2013 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

En una democracia debe haber espacio para la protesta pero no a tal punto que se convierta en la primera opción de quienes aspiran a obtener algo de la comunidad o del estado y mucho menos si desemboca en excesos como los que se presenciaron la semana pasada, sobre todo en Cundinamarca y Boyacá. Los campesinos tienen razones válidas para expresar su descontento pero esto no justifica el vandalismo y la agresión a la fuerza pública que finalmente hicieron necesario que el gobierno retirara a los ministros de la negociación y militarizara a Bogotá.Dejar que progrese el desorden o premiar a los que acuden a paros y vías de hecho no es productivo. Estimula mecanismos indeseables de ejercer influencia, comportamientos antisociales, e induce malas políticas. Los gobiernos no deben dejar que los problemas se agranden sin proveer oportunamente soluciones para evitar que se acuda a la protesta radical y a que para responder a ella se termine cediendo mucho más de lo que se hubiera podido dar ordenadamente, o se tomen decisiones equivocadas a la carrera.En esta oportunidad, por ejemplo, el gobierno les ofreció a los protestantes de Ubaté, Cundinamarca que va a comprar leche para que dejaran de regarla, cuando la estaban botando porque no podían llegar los camiones que regularmente la recogen porque no los dejaban pasar. Suspender a causa del paro la utilización de suero de la leche como insumo para productos alimenticios lácteos no va a aumentar el consumo de leche pero sí puede afectar negativamente la nutrición infantil. Es cierto que los precios de los fertilizantes y de otros insumos son muy superiores a los internacionales, o que en Ecuador son más bajos y por eso hay contrabando de fertilizantes en Nariño pero no hacia el resto del país porque los costos de transporte son muy altos. El precio en Bogotá de una tonelada de fertilizante importado es 60 por ciento más alto que el precio FOB en puerto de origen. Esta diferencia se debe mayoritariamente a costos de transporte, la mayor parte en su componente terrestre. Reducir los precios al productor para hacer más competitiva la producción de papa, de arroz o de leche, es un problema de logística, transporte y localización de la producción.Negociar a la carrera para desmontar un paro sin contar con suficiente información, asesoría o elementos de análisis lleva a decisiones equivocadas como aumentar a protección u ofrecer la revisión de los TLC. Un profesor de Eafit, Luis Guillermo Vélez Alvarez y su alumno han hecho una revisión de los argumentos de los gremios del agro y de los campesinos y encuentran que la mayoría de ellos no tienen fundamento y que las políticas adoptadas o prometidas como consecuencia de esos argumentos son nocivas para el país y para la agricultura (El paro agrario: los precios, los quejosos y los buscadores de renta, http://luisguillermovelezalvarez.blogspot.com/2013/08/el-paro-agrario-los-precios-los.html)

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