No es lo mismo

Junio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

Los insatisfechos, los intelectuales que resienten la hegemonía de las elites tradicionales y ‘Timochenko’, que resultó más ‘chimbo’ que un billete de tres pesos, quieren crear la imagen falsa de que es lo mismo votar por Santos que por Zuluaga y que por lo tanto los que quieren un cambio o desean dejar registrada su protesta deben votar en blanco o abstenerse. Pero como dice la canción de Alejandro Sáenz, “no es lo mismo… que sepas que hay gente que trata de confundirnos”.Hay muchas políticas de Estado e ideas en las que no se perciben grandes diferencias entre Santos y Uribe, o entre Santos y Zuluaga. Pero hay aspectos importantísimos que marcan una gran diferencia. En el área de intersección en las posiciones de estos personajes está la intención de todos ellos de preservar la estabilidad macroeconómica y una economía capitalista, pero difieren en la forma de hacerlo y en la teleología (el “para qué”). En los debates de la semana pasada se hizo evidente que para Santos el fin último de la política económica es promover el bienestar, disminuir la pobreza rural y urbana y generar prosperidad. Zuluaga repetía una y otra vez que él se propone preservar la confianza inversionista. En otras áreas, las diferencias son aún mayores. Por ejemplo, Santos y la pareja Uribe/Zuluaga tienen posiciones muy diferentes en lo que tiene que ver con política internacional y relaciones con los vecinos, el respeto a la libertad y la tolerancia de diferencias religiosas, de pensamiento, de estilo de vida, de preferencias sexuales o de control de su propio cuerpo. U y Z están contra el aborto, contra el amor libre, contra el matrimonio gay, contra el libre desarrollo de la personalidad, contra la reforma agraria, contra el reconocimiento de los crímenes de Estado, y a favor de un Estado de opinión, contra el Estado de derecho, excepto cuando les conviene. Santos quiere reformar la política agraria, repartir tierra, restituir la de los desplazados.En cuanto a resultados los dos bandos pecan por incapacidad para ejecutar obras, pero por razones diferentes. En el gobierno de Uribe se desperdiciaron recursos y grandes oportunidades para el desarrollo de la infraestructura porque el ministro del ramo era el politiquero mayor. En el de Santos hubo desconcierto inicial y exceso de perfeccionismo, pero se cuenta ahora con instituciones para desarrollar la infraestructura y un inventario de proyectos que no tiene paragón. En salud, Uribe comenzó bien con Juan Luis Londoño en el Ministerio, pero su reemplazo le dedicó más tiempo a la reelección que a la salud. Zuluaga dice que va a promover la agricultura, pero durante el gobierno de Santos se han observado tasas de crecimiento del sector agropecuario que superan ampliamente las de su antecesor. Quizás la mayor diferencia entre ellos es de talante y de estilo. En los dos debates de la semana pasada era evidente que Santos era él mismo. Zuluaga parecía incómodo, con imagen y discurso prestados. Repetía partes de su programa de gobierno como si lo llevara pregrabado. Le oí decir a alguien en la calle que Zuluaga parece una versión pirateada de Uribe. Fíjense en el debate del lunes cuando ofrece “los dos alimentos diarios”, a ver si es cierto.

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