Moda y desarrollo

Moda y desarrollo

Diciembre 05, 2011 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

El desfile de modas que presentó la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá con lujo de colores y de formas en la Plaza de los Artesanos de esa ciudad el jueves pasado fue concebido y dirigido por Bibi Russell, diseñadora de Bangladesh, que fue supermodelo en los años 80 hasta el principio de los 90 de las principales casas de moda del mundo y de revistas como Vogue, Marie Claire y Cosmopolitan. Ella dejó todo esto y volvió a su país a fundar su propia marca. Su trabajo con artesanos en Bangladesh la ha llevado a proponer y a aplicar el concepto de 'Moda para el Desarrollo' que la ha hecho famosa y le ha permitido convertirse en una poderosa agente para el desarrollo en su patria y en varios otros países, por ejemplo en la India, en Dinamarca, y ahora en Colombia, donde ella empezó a trabajar en mayo de este año, contratada por esa Secretaría Distrital para inspirar a los artesanos de la región y mejorar su productividad.El concepto Moda para el Desarrollo se basa en el rescate y la preservación de artes y oficios artesanales tradicionales, fortalecidos con técnicas modernas, aplicados a la manufactura de telas y confecciones de moda de consumo global. Esta visión le llamó la atención al anterior director de la Unesco, Federico Mayor, quien la apoyó para extender el alcance de sus actividades a otros países y patrocinó su primer show de moda prêt-a-porter en 1996 en París en la sede de esa organización donde se pudieron apreciar las preciosas telas de Bangladesh y conocer sus métodos de teñido y producción que están en armonía con el medio ambiente. Desde entonces, la organización de Bibi en su país y sus exportaciones han crecido hasta emplear continuamente a 35.000 artesanos cuyas familias dependen casi exclusivamente de la demanda continua que se canaliza a través de ella.El rescate de estos oficios les ha brindado a los artesanos una oportunidad de oro para mejorar sus calificaciones y métodos de producción, desarrollar una actividad autónoma, sostener a sus familias, alcanzar independencia económica y crear un entorno y un futuro prósperos. Moda para el Desarrollo ha abierto una puerta para rescatar a los artesanos pobres utilizando buen gusto y creatividad, enriqueciendo y preservando métodos de producción que estaban amenazado o a punto de extinguirse y enalteciendo esos oficios. La filosofía ha evolucionado como alternativa para empoderar a los artesanos para que utilicen su talento que es parte de la tradición cultural de sus países y de sus regiones y preserven un modo de vida digno y autóctono sin darle la espalda o entrar en conflicto con la modernización y con la globalización.Moda para el Desarrollo le permite a la gente mantenerse cercana a sus raíces pero no los anima a permanecer en el atraso. Les enseña como adoptar métodos masivos de producción, a simplificar tareas, división del trabajo, diseño y selección de colores de última moda, técnicas de producción y de mercadeo para que sus productos sean competitivos y su trabajo sea sostenible. El mercado en donde se ha establecido es el de consumo masivo de ingresos medios y altos, que es el más estable, y su objetivo permanente es crear y mantener vínculos armoniosos entre la tradición y la modernidad. Es una fórmula aplicable a muchas actividades que tiene sentido y cuenta con extraordinarios resultados para mostrar. Ojalá lo que se ha hecho en India y Bangladesh se repita ahora en Colombia.

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