La Cumbre, la droga y Cuba

Marzo 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

La principal razón por la cual Cuba debería asistir a la próxima Cumbre de las Américas en Cartagena es porque es un país americano que ha desempeñado un papel histórico en el Caribe y ha sido importante en este hemisferio, no solamente como exportador de revoluciones, afortunadamente fallidas, sino por su contribución a la cultura, la ciencia, a las artes, a la política y a la educación, por la calidad de su gente y su estoicismo. La principal razón por la cual no estará presente en esta Cumbre es porque si lo hace, y el presidente Obama asiste a ella, sería derrotado en Miami y correría el riesgo de perder la presidencia en la Florida.Una Cumbre de las Américas sin Obama es como montar a Hamlet sin el Príncipe de Dinamarca. El principal motivo de la Cumbre es que el presidente de los Estados Unidos le preste atención durante un instante a la región más cercana a su país que es por ello mismo la más desatendida. Raúl Castro no va a hacer mucha falta, pero si va a organizarse una próxima Cumbre deben invitarlo a él o a su sucesor porque la Guerra Fría ya se acabó y Cuba no es una amenaza. No tiene sentido que sean los reaccionarios cubanos de la Florida, que votan por los republicanos, los que dicten quién va o no va a las Cumbres de los países del hemisferio y en buena medida la política exterior de ese país para el hemisferio. Su intransigencia fomenta la intransigencia del Gobierno cubano y le da razones para justificarla. Si la principal función de las Cumbres es mantener a Cuba como paria, y no se tratan los temas que son prioritarios para los demás países, lo mejor sería no volverlas a convocar. Para excluir a Cuba y tratar solamente lo que le interesa a los Estados Unidos ya existe la OEA. Quizás por eso mismo ha perdido relevancia, y a ello también ha contribuido que su actual liderazgo de la OEA, encabezado por un personaje desteñido y rehén de compromisos personales, ha permitido que se debilite la función que cumple esa organización en defensa de los derechos humanos, de la libertad de expresión, y de los demás valores democráticos. Ese papel incomodaba a los gobiernos arbitrarios de la región, pero también refrenaba sus ímpetus y tentaciones absolutistas. Dejar que lo limitaran puede acelerar el marchitamiento de esa institución.Otra frustración de esta cumbre va a ser el tratamiento que se le dará al tema de la eventual despenalización de la marihuana y otras sustancias cuyo consumo ilegal financia a organizaciones criminales que han adquirido un poder político creciente en el hemisferio y promueven inestabilidad. Muchos de los países que van a asistir a la Cumbre quisieran que se modificara la política vigente. Algunos de ellos soportan una proporción muy elevada de los costos de esa política, que contribuye a minar su autoridad, a promover la corrupción y a acrecentar el poder de las mafias. Estos son temas que no se van a tratar. Los Estados Unidos han anunciado que únicamente intervendrán para defender el ‘statu quo’, pero puede ser un avance que se ponga el tema sobre la mesa. La Cumbre tampoco tiene una agenda económica importante. Originalmente se preveía la posibilidad de que se creara un área continental de libre comercio con la participación de todos los países del hemisferio, pero esa idea se abandonó entre otras cosas porque la torpedeó Brasil. Posiblemente la razón por la cual Raúl Castro dijo que no quería importunar es que no le pareció que vale la pena asistir.

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