El peor error de los últimos 80 años

Diciembre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

El ministro de Hacienda dice que el peor error de la política económica fue haberle dado la espalda al campo. El error no ha sido haberle dado la espalda al sector que ha gozado de un sinnúmero de privilegios, sino haber aplicado políticas que no fomentaron un desarrollo agropecuario dinámico. Año tras año se destinaron cuantiosos recursos para fomentar la producción, proveer crédito subsidiado que muchas veces no se recuperó, y otorgar subsidios. Ha sido tradicionalmente el sector más protegido de la competencia internacional. Los precios de la tierra en Colombia están entre los más altos del continente, y no precisamente porque es más productiva. Durante los ocho años de gobierno de Uribe, el campo fue un sector consentido y sin embargo su producción no progreso al ritmo del resto de la economía sino que quedó muy rezagada. El resultado ha sido contrario al esperado porque la política agropecuaria más bien ha servido para sostener cultivos ineficientes, proteger rentas de grandes cultivadores, subsidiar a los ricos del campo y mantener al sector en el subdesarrollo. Su productividad solamente ha aumentado marginalmente, curiosamente más a raíz de la Apertura que en otros años, y las exportaciones provenientes del campo han perdido participación dentro del total de exportaciones, y como proporción del PIB. Por el contrario, el caso de Brasil, que ha sido reseñado en estos espacios más de una vez, ha sido ejemplar. El área cosechada ha aumentado, pero mucho menos que la producción agropecuaria en contraste con el caso colombiano, evidencia de los extraordinarios aumentos de productividad del sector. El crecimiento de la producción agrícola y pecuaria en Brasil ha estado asociado fundamentalmente a incrementos en la productividad, aunque en años recientes la producción agrícola también se ha beneficiado de incrementos en las superficies cultivadas. En los años 70’s la agricultura brasileña se caracterizaba por un bajo nivel de productividad. La producción se concentraba en dos regiones y existían problemas de abastecimiento, amplia pobreza rural, así como una falta de conocimientos para el desarrollo de la agricultura en zonas tropicales. Este panorama cambió sustancialmente en los últimos 30 años. Entre 1991 y 2008, por ejemplo, la producción agrícola (sin contabilizar la producción pecuaria, azúcar, pesca y silvicultura) se triplicó. Las exportaciones del sector agropecuario pasaron a representar más de una tercera parte de las exportaciones totales del país, que se convirtió en uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo. Para poder competir con los otros exportadores del mundo, Brasil ha reducido considerablemente la protección de sus productos agropecuarios y ha invertido generosamente en investigación, ciencia y tecnología. La Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), creada en 1973, ha jugado un papel crucial con el desarrollo de mejores semillas y plantas, modificó las técnicas de producción, e incluso desarrolló maquinaria para las condiciones particulares de los trópicos de Brasil, y en zonas previamente estériles como el ‘certao’ donde ha desarrollado el cultivo exitoso de cereales. Gran parte de la investigación en ciencia y tecnología en Brasil ha tenido que ver con la biotecnología, campo en el cual el país es líder. Los resultados de ese esfuerzo están disponibles para ser utilizados por otros países tropicales. Si Colombia quiere corregir los errores que ha cometido en política agropecuaria, podría principiar por invertir cuantiosamente en adaptar esas tecnologías a las condiciones del país. Esta es una oportunidad de avanzar rápidamente en ciencia y tecnología al tiempo que se le daría un vigoroso impulso a la productividad y a la producción rural, y un estímulo a las universidades para contribuir más al desarrollo nacional.

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