Cumbre Empresarial

Abril 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

En el medio latinoamericano, la Cumbre Empresarial que todavía no culmina cuando se escribe esta nota ha sido un evento novedoso, bastante gratificante y hasta curioso. Los mandatarios han hecho algo que no acostumbran a hacer y han actuado como conferencistas en un gran seminario que ha contado con una nutrida participación de cacaos, chocolates y chocolatines del sector empresarial de la región. Y los empresarios no se han reunido a puerta cerrada a fumar puros y a escuchar a los asesores de Felipe González sino que han asistido juiciosamente a las conferencias que dictan los presidentes. Nuestro Presidente abrió la sesión con un recuento de la situación de Colombia muy favorable en el que compartió su filosofía de gobierno, la libertad que deriva de no pertenecer a una escuela de pensamiento económico, los desafíos que percibe en el país y en el Continente y las relaciones entre los países de la región y de ella con Estados Unidos y el resto del mundo. También recordó (¿reveló?) que cuando él fue Ministro de Hacienda, hace 10 años, Colombia estuvo ad portas de la cesación de pagos, en contraste con la situación actual. El Presidente de México hizo una aguerrida defensa de la apertura y de la globalización, con un discurso que cautivó al auditorio. A los que nos ha tocado soportar durante los últimos veinte años la repetida retahíla de argumentos huecos contra la apertura y la glorificación de los economistas que se opusieron a ella, nos hubiera gustado que en algún momento entre 1990 y la actualidad uno de los presidentes colombianos en ejercicio hubiera tenido la claridad y la seguridad para dar un discurso como el de Calderón. Le hubiera ahorrado al país mucho titubeo y hubiera contribuido a un mayor crecimiento. Calderón mostró el efecto de la apertura sobre el crecimiento de las exportaciones mexicanas de productos terminados que ha sido poco menos que asombroso (México exporta más que todos los demás países latinoamericanos juntos). La liberalización de la importación de bienes intermedios ha sido una de las claves para que México se haya convertido en uno de los grandes exportadores mundiales de automóviles y otros bienes de alto valor agregado (Blackberries, por ejemplo). Hizo un excelente símil contra el proteccionismo aduciendo que consigue lo que consiguen los líderes de un equipo local de fútbol si solamente lo dejan jugar con otros equipos de barrio y no lo sacan a que se enfrente con mejores: nunca pasan a ligas mayores. Para mejorar la calidad técnica de la producción, en México están graduando más ingenieros que en Alemania. Sebastián Piñera rompió con la convención de tener que hablar de construir carreteras, puentes, puertos, redes de comunicación y otros activos físicos (lo que el Presidente de Guatemala llama infraestructura gris) cuando se habla de infraestructura. Sin restarle importancia a esta modalidad de inversión Piñera dedicó la totalidad de su presentación sobre infraestructura a la necesidad de mejorar la calidad de la educación, al cambio técnico y a la política social para abolir la pobreza y disminuir la desigualdad. Tanto él como Santos y otros han dado un viraje implícito a la izquierda. Santos intervino en la Cumbre Social para decir que lo avergüenza la situación de pobreza del Continente. Alguno de ellos citó a alguien famoso que dijo que no se puede ser rico en un país donde se está rodeado de pobres. Haciéndole eco a Shakira, que haciendo gala de juventud y audacia barranquillera contribuyó con seriedad de propósito al evento, los presidentes notificaron a los empresarios que si no contribuyen a reducir la pobreza y la desigualdad no hay futuro.

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