Crecimiento y desigualdad

Crecimiento y desigualdad

Enero 21, 2018 - 11:55 p.m. Por: Rudolf Hommes

El director programático de una de las campañas presidenciales se lamenta de haber recibido trabajos excelentes sobre la distribución inequitativa del ingreso y del acceso, sobre todo a empleo, educación, salud y atención a la primera infancia, y que solucionar esto no figure en las encuestas entre las prioridades de la gente. Quizás sí figura, pero la gente no lo expresa o no lo entiende de esa manera, sino que desagrega el problema y se lamentan de la mala calidad de lo que obtiene o de la falta de acceso a la educación, a la salud, a otros servicios básicos, a la seguridad, al empleo, o de las necesidades básicas no satisfechas. Lo que individualmente es una situación de tener o no tener, colectivamente se refleja como desigualdad.

Los países que tienen los mejores índices de calidad de vida tienen altos niveles de satisfacción de necesidades básicas y acceso a educación, tecnología y seguridad, y oportunidades para la mayoría de la gente. Noruega, uno de ellos, ha resultado el más destacado en crecer de manera sostenida distribuyendo ese crecimiento en forma equitativa con amplio cubrimiento, ha producido trabajo para la mayoría de la población y ha reducido significativamente la pobreza, mostrando que la reducción de la desigualdad tiene incidencia no solamente sobre el bienestar y la calidad de vida sino sobre el crecimiento económico. Figura entre los países que mejores condiciones de empleo tienen por el elevado acceso al trabajo, la estabilidad en el empleo y la remuneración que reciben los trabajadores.

Pero la inclusión no se limita al empleo sino a factores como la educación, la desigualdad de género, asistencia a primera infancia, cuidado, estímulo y recreación infantil y la protección al medio ambiente. Noruega figura de primero en inclusión escolar, un índice que mide la diversidad socio económica en los colegios, y de segundo en calidad escolar del mundo ( ver www.weforum.org/agenda/2017/04/lessons-from-norway-the-world-s-most-inclusive-economy/ y www.weforum.org/agenda/2016/07/these-countries-have-the-highest-quality-of-life).

La educación la han concebido como un vehículo para diversificar su economía y promover crecimiento incluyente. En las escuelas se destaca la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y se les dan a los estudiantes competencias empresariales o en oficios. El gobierno invierte grandes sumas de dinero en el entrenamiento de maestros y en su remuneración.

En el campo empresarial se le da apoyo y otorga financiación e incentivos tributarios a programas privados de investigación y desarrollo que creen valor para las compañías, pero que también lo hagan para la sociedad. La igualdad de género es altísima y la brecha de ingresos entre géneros es una de las menores del mundo.

Noruega ha tenido ingresos petroleros que le han facilitado mostrar estas maravillas, los ha invertido productivamente y ha logrado diversificar la economía a pesar de la bonanza petrolera. Es un ejemplo para seguir y para imitar ahora que vuelven a subir los precios del petróleo, para no repetir errores.

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