Atraso Industrial

Mayo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Rudolf Hommes

La industria colombiana está muy atrasada a pesar de que ha dado señales de recuperación y de que en febrero de este año creció a una tasa récord de 8.2 por ciento). Ese atraso es una de las razones por las cuales no ha aprovechado las ventajas del TLC a los Estados Unidos. La mayoría de los sectores que experimentaron crecimiento significativo en exportaciones a los Estados Unidos en 2014 y 201, según reporta Portafolio (mayo 5 de 2016) son sectores que no han avanzado suficientemente en tecnología o que no la necesitan. Eso nos conviene en el corto plazo pero no garantiza que sigamos exportando esos productos. Muchos otros países los exportan, algunos de ellos con productos más competitivos. Lo mismo se puede decir de nuevos productos que han ingresado a ese mercado.El otro peligro es que en Estados Unidos vuelvan a producir benes que hoy se importan. El mercado mundial y sobre todo los métodos de producción están experimentando cambios radicales inducidos por avances significativos en tecnología para los cuales no están preparados los empresarios colombianos y que requieren que el país de un gran salto adelante en muy corto plazo para ponerse al día. La desindustrialización no solamente es problema de aranceles y de tasa de cambio sino de información y conocimiento. El mundo vive una nueva revolución industrial y nuestro futuro industrial y productivo depende ahora más que nunca antes de que las escuelas de ingeniería, química y ciencias físicas y biológicas se pongan al día y de que sean capaces de trasmitir esa información a los sectores productivos.La manufactura de zapatos es un ejemplo de lo que está pasando afuera y de cómo nos puede afectar: En 2012 los ingenieros de Nike modificaron una máquina de tejer suéteres para tejer en una sola pieza la parte superior de un zapato, utilizando una mezcla de materiales sintéticos y naturales. También han desarrollado otra tecnología de manufactura aditiva para hacer la parte inferior del zapato. Estos dos desarrollos juntos hacen innecesario el proceso de manufactura tradicional que implicaba sentar a miles de trabajadores en grandes fábricas a cortar, coser y pegar las partes de un zapato. Ahora lo pueden hacer con muy pocas piezas en forma casi automática. Eso quiere decir que pueden producir zapatos cerca a los centros de consumo sin tener que fabricarlos en Indonesia o en China. Adidas ya está produciendo ese tipo de zapatos en Alemania (ver John Koten, “A Revolution in the Making”, Wall Street Journal Reports: Leadership, Junio 10 de 2013).Las implicaciones de ese cambio son dramáticas. La industria de zapatos va a abandonar la periferia. El menor costo laboral ya no va a ser un factor que determine su localización. Las tecnologías de producción aditiva, como las que utilizan las llamadas impresoras en 3D, hacen posible producir localmente lo que antes se tenía que importar. Se van a cerrar grandes mercados de exportación y al mismo aparecen oportunidades para sustituir importaciones que se pueden manufacturar en casa. Eso va a cambiar las oportunidades y los retos que tendremos que enfrentar y para los cuales no estamos preparados. Las escuelas de ingeniería no están respondiendo a esta necesidad.

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