Ya está inventado

Ya está inventado

Noviembre 02, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Tuve la experiencia de ir a vivir a Cali en 1987 época en la cual Bogotá era un verdadero caos. Cali era el paraíso. Todo funcionaba, una ciudad limpia con gran vida cultural, las empresas públicas eran objeto de envidia del resto del país y, sobre todo, el civismo y el amor de la gente por su ciudad era algo impresionante al venir de esa ciudad de nadie que era Bogotá. Llegaron las alcaldías de Castro, Peñaloza y Mockus y la capital inició una transformación formidable, los ciudadanos se apropiaron de su ciudad y cosas como los incrementos voluntarios a los impuestos sintetizan el cambio que se había logrado. Cali, entretanto, quedó en manos de administraciones incompetentes con presencia de altas dosis de corrupción y su decadencia fue lamentable.El voluble voto de opinión llevó a la izquierda al poder en Bogotá y las limitaciones de sus dirigentes para pasar de los discursos al ejercicio del poder significaron un cambio lamentable. Se pasó de la mediocridad a la corrupción rampante y de allí a la incompetencia poniendo a la ciudad a la deriva en que hoy se encuentra.En Cali, en el entretanto, fue necesario que se tocara fondo para que llegara a la administración un líder como Guerrero acompañado de un equipo comprometido con la ciudad. En un período muy corto el progreso ha sido monumental. Se había iniciado el cambio con el alcalde Ospina pero el impulso de esta administración ha sido fundamental.Hoy Cali vuelve a ser un motor de desarrollo. Temas como el de las zonas francas de servicios, el ‘clúster’ de la salud que se ha venido construyendo con entidades de primer nivel, la explosión de nuevos centros comerciales, el crecimiento del turismo son solo algunos indicadores de progreso. Pero, además, la ciudad ha demostrado su capacidad para llevar adelante grandes eventos como fueron los Juegos Mundiales, la reunión de mandatarios afrodescendientes, o la cumbre del grupo Asia-Pacífico. Hoy volvemos a ver Cali siendo la sede de actividades como la Bienal de Danza e instituciones como el Museo de La Tertulia resurge después de épocas oscuras. Entidades claves en el desarrollo de la ciudad como la Cámara de Comercio toma impulso con equipos de primer nivel y aparecen de nuevo dirigentes cívicos dispuestos a destinar tiempo y energías a su ciudad. Proyectos de largo aliento como la recuperación del jarillón del río Cauca, o la renovación del centro le está dando a la ciudad norte de nuevo y hay razones para mirar con optimismo el futuro de la ciudad.La fórmula, entonces, está inventada. Lo que se requiere son buenos gobernantes y entender que lo que se necesita no es personas que crean que una alcaldía es un paso para otros destinos, sino gente a la que le duela su ciudad y tenga las competencias para ser un verdadero líder de su desarrollo. Ojalá estas experiencias hagan pensar a los bogotanos que no se puede volver a equivocar y que esto es algo en lo que se tiene que trabajar desde ahora porque, de otra forma, será tarde.

VER COMENTARIOS
Columnistas