Una tarea pendiente

Septiembre 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Sin duda el acercamiento de Colombia con varios países de la región va en la dirección correcta. Especialmente importante resulta esto cuando se ven los riesgos de apostarle a una sola opción, como le ocurre a México, por cuenta de la excesiva dependencia del mercado norteamericano. Todo indica que la probabilidad de tener el TLC es cada vez mayor y qué bueno que esto sea así, pero qué bien que esto ocurra sin que sea nuestra única alternativa comercial. El camino correcto es el de tener múltiples frentes de acción y de relacionamiento, especialmente por estos tiempos en que Colombia goza de reconocimiento y buena fama y se le ve como un país de gran potencial. En este escenario hay, sin embargo, un frente en el que hay mucho por hacer, y es el que tiene que ver con el gigante vecino del sur, Brasil.Aunque es cierto que enfrenta por estos días problemas de corrupción y hay inquietudes por el comportamiento de algunos indicadores macroeconómicos, en lo esencial no se puede olvidar que Brasil es un coloso que no sólo será una de las primeras economías del mundo, sino que será el gran proveedor de alimentos y un jugador de primer nivel en múltiples campos. La minería y la energía, por ejemplo, son unos de ellos y son temas estratégicos para Colombia. Los brasileños lo han entendido así y su presencia en Colombia es creciente. Nosotros, en cambio, desatendemos las oportunidades que nos ofrece Brasil.Pero es que además, se nos olvida que tenemos mucha más empatía y puntos en común con los brasileños que los que podemos tener con los chinos o con los indios, por ejemplo, y eso debería facilitar las relaciones, incluso en lo insólito. Brasil, por ejemplo, tiene algo de ‘macondiano’, y eso es algo que podría facilitar la comunicación. Sólo una anécdota que ilustra la afirmación: Leblon es una de las zonas mas exclusivas de Río de Janeiro, y colinda con Vitigal que es una de las ‘favelas’ grandes de la ciudad. Pues bien, un tema del que nadie habla, pero todos saben es que a pesar de los problemas de seguridad de la ciudad, las dos comunidades conviven sin mayores problemas gracias a que las autoridades han aceptado la ‘buena voluntad’ del ‘capo’ de la favela, quien no acepta la presencia del ‘crack’ en su territorio, siempre y cuando pueda seguir comerciando con ‘drogas suaves’ como la marihuana y la cocaína. Esto es algo de locos, pero muestra lo ‘macondiano’ que puede ser ese país y no debemos olvidar que en el lenguaje del absurdo, los colombianos somos expertos.Sin duda, el ejemplo mencionado es algo extremo, pero ilustra las extrañas situaciones que puede encontrar quien venga de una cultura diferente. La música, la alegría, el optimismo y muchos otros aspectos ponen de presente que, si bien es cierto nos desconocemos, tenemos elementos en común que están esperando para ser desarrollados en los negocios, la cultura y la geopolítica en estos tiempos de reacomodo mundial.

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