Una oportunidad

Una oportunidad

Febrero 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

No hay duda que la estructura económica de Colombia ha venido cambiando de manera profunda por la importancia que ha venido adquiriendo la explotación de sus recursos naturales. No deja de ser paradójico que algo que siempre ha existido se convierta hoy en novedad pero, a su vez, pone de presente cómo la presencia de recursos mineros significa muy poco si no se están explotando. Estar sentados encima de grandes reservas de recursos geológicos que no se aprovechan no deja de ser absurdo cuando, simultáneamente, son tantas las necesidades que puede tener el país. Por la suma de diversos factores, en Colombia está ocurriendo lo que debería haber sucedido hace tiempo y es que aumentara la exploración para identificar los recursos económicamente explotables. Esto tiene que ver, por una parte, con los incrementos en la demanda y los precios de estos productos, pero también con cambios en las tecnologías disponibles y, sobre todo, con los cambios en las condiciones de seguridad y en el marco normativo del país. La creación de la ANH, las modificaciones en los contratos y las transformaciones en Ecopetrol fueron fundamentales para lo que está ocurriendo y es el camino que se debe seguir en el caso de la minería con la creación de la nueva agencia y los cambios que requiere el Código Minero.Todo lo anterior, por su parte, se va a traducir en un incremento importante y sostenido de los recursos del Estado, el llamado ‘State Take’ que incluye tanto lo que recibe el gobierno nacional como las entidades locales, y esto puede ser una gran maldición o una gran oportunidad. Por un lado está el riesgo de caer en la ‘Enfermedad Holandesa’; afortunadamente, sobre eso hay experiencias y elementos para evitarla. El reto más complejo, en lo inmediato, tiene que ver con el manejo de las regalías a nivel regional. Los cambios aprobados por el Congreso permitieron un importante avance en materia de equidad y evita la concentración desmedida que se estaba presentando. No obstante, la inversión eficiente y efectiva de las mismas suponen hoy un reto monumental que, de no manejarse adecuadamente, pueden dar lugar a todo tipo de barbaridades en un país en el que la corrupción y la politiquería han tomado tanta fuerza.La falta de reglamentación de la ley ya está evidenciando las complejidades de su manejo y las grandes apetencias que hay por esos recursos. Si los gobiernos locales aprovechan bien esta oportunidad, están a tiempo para que los proyectos que se están gestando a nivel regional se vinculen adecuadamente con los planes de desarrollo que están estructurando. Los recursos frescos, que en algunos casos son muy importantes frente a los presupuestos tradicionales, pueden representar un gran avance en sus posibilidades de desarrollo. El problema es que no contar con una reglamentación clara puede dar lugar a muchas equivocaciones, pues solo hasta el 2015 se volverán a ‘barajar’ las cartas. Ese es un reto para todos, pero especialmente para las regiones que tienen, en este momento, una valiosa oportunidad

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