Una luz de esperanza

Octubre 31, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Como bien lo han comentado varias personas el proceso político en Colombia deja mucho que desear. Que salgan elegidos candidatos que están presos, que se elijan personas que son claramente nombramientos “en cuerpo ajeno” y fachadas de personas con expedientes judiciales o ya condenados es lamentable. De otro lado, resulta completamente incomprensible que se destinen a las campañas miles de millones de pesos a salir elegidos si de ejercer su función con pulcritud se tratara. Solo queda sospechar que hay la intención de apropiarse de manera ilégitima de los recursos públicos que deberían destinarse al mejor estar de los ciudadanos.No obstante, las elecciones que acaban de realizarse registraron importantes cambios que deben dar esperanza a los colombianos y abrir oportunidades a personas y organizaciones políticas que esten dispuestos a trabajar por un mejor país. De otra parte, si se empiezan a registrar cambios en la dirección correcta serán más y más los “veedores ciudadanos” que van surgiendo y señales para los políticos que los ciudadanos si pueden castigar con sus votos la mala gestión e impulsar a quienes se perciban como buenos gobernantes. Ver un rechazo tan contundente a los tres pésimos gobiernos anteriores en Bogotá es muy significativo. Más del 80% de los votos optaron por una alternativa diferente y los rechazaron no por izquierdistas sino por malos gobernantes. Por mediocres en el caso de Garzón, corruptos en el de Moreno e incompetentes en el de Petro. Muestra a unos ciudadanos preocupados por su ciudad y actitudes constructivas como la de Pardo al reconocer el triunfo de Peñaloza y el trabajo conjunto con el Gobierno Nacional y con el gobernador de Cundinamarca desde el día siguiente a las elecciones y permite esperar progreso y dejar atrás la polarización y la parálisis.Resulta, por lo demás, muy relevante que el de Bogotá no fue un caso aislado sino que fueron varios los alcaldes de origen cívico y empresarial que traen aires de renovación y progreso. Sin duda un caso a destacar de manera especial es el de Cali con Armitage que derrotó de manera incuestionable a quienes podrían haber producido un retroceso en el claro proceso de recuperación que viene mostrando la ciudad en los últimos años. El voto de opinión adquiere entonces una gran importancia pero no es menos cierto que en las grandes ciudades incluso los partidos tradicionales entendieron que en varios casos era mejor apoyar candidaturas que no correspondían a esquemas ya desgastados.Habrá que ver cómo terminan siendo las composiciones de los concejos y en que medida se logra un trabajo conjunto y se consigue frenar la corrupción pero al menos en Bogotá todo indicaría que puede haber un comienzo de saneamiento de estas reprobables prácticas y en llave con el Gobierno Nacional y con la gobernación de Cundinamarca se puedan poner a marchar un sinnúmero de iniciativas que Petro en su arrogancia y visión anacrónica de la sociedad venía obtaculizando.De otra parte se reconfiguró el panorama político para el 2018 y de la gestión de estos gobernantes locales puede depender mucho el futuro nacional.

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