Trump y Obama

Trump y Obama

Enero 21, 2017 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Sin duda el evento global de mayor importancia en el futuro inmediato ha sido la posesión del señor Trump como presidente de la mayor potencia mundial lo que supone, como es bien sabido, no solo consecuencias domésticas sino repercusiones internacionales de todo orden. Lo que parecía una caricatura se volvió realidad y fue una demostración más de que el futuro es impredecible y que en cualquier parte cualquier cosa puede suceder. El mundo seguirá expectante por lo que este señor haga o deje de hacer pero ya es evidente que, por cuenta de los nombramientos y declaraciones que ha venido haciendo, cualquier cosa puede suceder. Habrá que ver cómo evoluciona la polarización que se advierte en ese país. Un primer pulso se presentará en estos días con las demostraciones que diversos grupos antitrump están convocando en DC que pueden ser multitudinarias.Lo que resulta bien paradójico es que la fuerza electoral de Trump está cimentada, en gran parte, en los que podrían llamarse los excluidos. Es decir aquellos norteamericanos que han perdido el trabajo por cuenta de la globalización, o que ven cada vez más deteriorada su capacidad adquisitiva por los bajos salarios recibidos pero, sobre todo, por su falta de calificación y competencia para suplir las demandas laborales de los sectores pujantes en la economía actual. Esos americanos de segunda clase terminaron apoyando a alguien que es el símbolo de esa economía de mercado desbordada que ha permitido los excesos y la concentración de ingreso de la cual Trump podría ser un símbolo.Más preocupante aún es que con el populismo que lo ha caracterizado consiguió muchos votos ofreciendo recuperar a unos Estados Unidos que ya no son. Ofrecer creación de empleos a base de amenazas a las automotrices y grandes corporaciones puede traerle algunos dividendos en el corto plazo pues no faltarán las empresas que traten de congraciarse con él y, como la Ford, suspendan algún proyecto. Es evidente, sin embargo, que estos gestos no tienen verdadera trascendencia. El mundo se mueve hacia la economía digital, hacia la que depende en alto nivel de desarrollos tecnológicos sofisticados y le guste a quien le guste en ese frente la competencia es globalizada. Poco hará un muro para frenar el flujo de conocimiento y la demanda por gente altamente calificada que requiere ese país si pretende ser “grande de nuevo”.En ese escenario el que parece estar llamado a grandes cosas es Obama. Sin duda fue un gran presidente pues manejó complejas crisis y avanzó en temas de fondo. Es una persona joven para ser ya expresidente y la ausencia de grandes líderes en el panorama político norteamericano le deja un gran espacio para convertirse en el contradictor de peso de Trump y en el dirigente que puede encausar a una nación que parece haber perdido el rumbo.Su discurso de despedida es una demostración de sus ejecutorias, de su potencial como líder y de su habilidad para responder con altura e inteligencia a los absurdos de Trump defendiendo por sobre todo la democracia que ha permitido que ese país sea lo que es.

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