Tiempos de unidad

Mayo 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

No ha sido fácil la historia de Colombia en los últimos 30 ó 40 años. Por cuenta de la guerra del Vietnam y de las transformaciones culturales que se vivían, principalmente en los EE.UU., la demanda por la marihuana, inicialmente, y luego por otras drogas, impulsaron la conformación de una corriente mafiosa en el país que dio origen a tantas tragedias. Pero, además, impulsó la transformación de delincuentes comunes a criminales organizados que derivaron en paramilitarismo, bacrim y cuanto nombre quiera ponérsele a esa gente. Pero, además, el fenómeno de la droga dio fuerza y viabilidad a una guerrilla que de otra forma ya hubiera desaparecido.Por cuenta de esta locura los colombianos menores de 40 años no han podido conocer lo que es un país sin conflicto, sin delincuencia organizada y, lo que es peor, sin terrorismo. En los últimos años, finalmente, se ha comenzado a dejar gradualmente la pesadilla de la inseguridad e, inmediatamente, se ha visto el efecto dinamizador que esto tiene en la economía, en la inversión extranjera, en el turismo y, sobre todo, en esa Colombia rural que tanto ha sufrido con la violencia. Lo que se ha avanzado en la dirección de tener un país sin terrorismo es algo que no se puede perder y para todos tiene que ser claro que esto es una condición sine-qua-non para el progreso. Por todo esto, y por mucho más, hay que rechazar con vehemencia el infame atentado de que fue objeto el exministro Londoño y, más que nunca, rodear al Presidente para que pueda actuar con un mandato claro y contundente en la derrota de los violentos vinieren de donde vinieren. Este no puede ser un momento para el oportunismo sino para la grandeza y la unión donde todos debemos dejar a un lado las diferencias y pensar en el país por encima de todo. Las Fuerzas Armadas y la Policía han demostrado su valía y su competencia y es mucho lo que han aprendido a lo largo de los años para controlar a los violentos. Hay pues que confiar en que van a ser capaces de identificar a los culpables y la Justicia tiene que estar a la altura de las circunstancias, para evitar que se presenten situaciones de esas incomprensibles que dejen sin piso las acciones de las fuerzas de seguridad. Pero además de la capacidad operativa y de la acción clara de la Rama Judicial los bárbaros que cometen este tipo de actos deben recibir un mensaje claro de rechazo de la sociedad y el Presidente un respaldo categórico que le permita liderar, con la fuerza necesaria, las acciones que sean necesarias para erradicar el terrorismo.Colombia tiene hoy ‘su cuarto de hora’ por lo que viene logrando en los diversos campos y por el potencial que tiene por delante y se le mira con admiración en un entorno en que tantos se encuentran atravesando verdaderas tormentas. Sería imperdonable, entonces, que no fuéramos capaces de superar este nuevo desafío que se le ha presentado al país y que no superemos, de una vez por todas, el conflicto.

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