Tiempos complejos

Octubre 29, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Sin duda la evolución que tengan los acuerdos de paz constituye el tema que ocupa la atención del país y es un asunto que tendrá profundas repercusiones en el futuro de Colombia. Desde las más positivas si se logra la unidad de la Nación, a convertirse en el inicio de más y más enfrentamientos y nuevas etapas de violencia si se ahondan las divisiones. Hay que hacer votos porque aquellos que tienen responsabilidad directa en la búsqueda de soluciones encuentren esa fórmula mágica que permita a Colombia pasar esta infausta página de su historia.Resulta importante, de otra parte, no perder la perspectiva y ser conscientes que son muchos los cambios que se están dando tanto en el entorno como al interior del país. Cabe reflexionar sólo en la tragedia que está viviendo Venezuela para que no olvidemos que en vez de pensar con mezquindad, deberíamos estar pensando es en una Colombia cada vez más unida. Lo que puede venirse es no sólo más y más problemas en la frontera sino que en estos tiempos de migraciones ocurra un éxodo masivo de venezolanos hacia nuestro país con todos los desafíos que esto pueda suponer. Colombia tiene que dejar ya su posición tímida frente a los atropellos que viene cometiendo Maduro contra sus conciudadanos y tomar una posición más activa en la búsqueda de salidas democráticas actitud que, de otra parte, reducirá los riesgos que nos puede acarrear un conflicto violento en el vecino país. Los reconocimientos internacionales al Presidente como trabajador por la paz le imponen también obligaciones frente a casos tan dramáticos como este.De otra parte, con acuerdos o sin ellos el país requiere inmensas inversiones en todos aquellos frentes identificados como prioritarios y que tienen que ver no con los guerrilleros sino con esa Colombia olvidada que adolece de grandes falencias en infraestructura, en acceso a la educación, servicios de salud, conectividad, etc. En fin, los denominados bienes públicos. Y esas necesidades se ponen de presente en épocas en que nuestras finanzas públicas están debilitadas y la economía se desacelera. La reforma tributaria se requiere y el Congreso tienen la obligación de sacarla adelante en la forma más sensata posible. En tiempos tan tensos, más que nunca se requieren organismos de control serios y diligentes que velen por que no se desvíen los recursos ni se cometan arbitrariedades. En este sentido es muy motivador ver que el país ha progresado sustancialmente. El Contralor es una persona que ha mostrado seriedad y pocas ganas de pantalla. En la Fiscalía se ha visto una mejoría sustancial dejando atrás la rueda suelta en que se había convertido el Fiscal cuyos exóticos comportamientos sólo generaban grandes dudas sobre su idoneidad. Hoy el Fiscal da confianza y recupera la imagen de este organismo. Y ni que decir de la Procuraduría que queda en manos de un gran jurista y un hombre ponderado y respetuoso de las creencias y derechos de sus conciudadanos. Ellos pueden ayudar de manera muy significativa a que este turbulento período transcurra con menos riesgos y más posibilidades de éxito.

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