Tatequieto

Abril 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Sin duda lograr la desmovilización de las Farc es un objetivo altamente deseable para el país y justifica mucho del desgaste que el proceso ha implicado tanto para el Presidente como para el país en general. No obstante es bastante evidente que esto no es la solución para todos los problemas de Colombia y que justificada o injustificadamente los colombianos tienen hoy una percepción bastante generalizada de que se están descuidando muchos frentes por cuenta de la excesiva atención que se le ha dado al proceso con las Farc. Esos señores, que hace rato perdieron su norte como verdadero proyecto político pero que aún tienen capacidad de hacer daño, demuestran de manera reiterada que lejos de entender que perdieron su posibilidad de convertirse en alternativa de poder aprovechan el excesivo compromiso del Presidente con el proceso de conversaciones para buscar ventajas y mas ventajas y no entienden que la paciencia se está agotando. Ellos tienen que comprender que el proceso de paz con ellos no es la prioridad del colombiano del común y, de otra parte, que se firme lo que se firme esto no va a garantizar el fin de la violencia pues subsisten los violentos de todo tipo y las múltiples Bacrim que surgen como hongos a lo largo de esas zonas que todavía son hoy tierra de nadie.Que a estas alturas dejen al gobierno ‘colgado de la brocha’ con Kerry y se dediquen a la vida social de la nueva Cuba solo puede entenderse como el ‘despiste’ en el que están frente a la paciencia del país en relación con estos acuerdos. No se sabe si en estas épocas de decadencia del Chavismo y de senectud de Castro hay alguien capaz de hacerles entender a los señores de las Farc que su momento histórico terminó y que la generosidad de los colombianos para “tragarse más sapos” esté llegando a su fin.Lo que si parece inevitable es que si ellos siguen por ese camino Santos no va a tener más remedio que ponerle el ‘tatequieto’ a estos señores y reorientar las prioridades del gobierno hacia los innumerables frentes que requieren su atención, su dedicación y sus decisiones. No es hora de terminar el proceso pero si parece que de no concretarse se acerca la hora de cambiarle su lugar en la agenda nacional. Terrible para los negociadores que con un sentido de patria innegable y con sacrificios personales que el país debe reconocer tendrían que seguir en un proceso de ‘baja intensidad’ buscando que no se pierda el camino andado pues no sería responsable que el país no agote hasta la última instancia. Las Farc son un interlocutor que han demostrado no ser dignos de confianza pero tampoco se puede desconocer que hay una probabilidad de que se desmovilicen. Está bien apostarle a eso pero poniéndoles ‘tatequieto’ a sus aspiraciones sin límite.Cuando estoy mandando esta columna aparece la noticia del inicio de conversaciones con el ELN. Buenos deseos para las negociadores y un gran escepticismo de lograr algo frente a un grupo tan esquivo y fundamentalista.

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