Sobre lo fundamental

Sobre lo fundamental

Octubre 19, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Para un observador externo que se limite a mirar indicadores del desempeño de nuestro país la conclusión que salta a la vista es que está frente a un caso de éxito y que se trata de un país que logró superar épocas aciagas en las que mas de uno calificaba a Colombia como un Estado fallido. Observar el crecimiento de nuestra economía, el comportamiento de la inflación, la fortaleza de la moneda, la reducción del desempleo, la evolución de las finanzas públicas, la caída en las tasas de homicidios o del secuestro, la reducción del desempleo y muchos otros indicadores solo pueden llevar a conclusiones como las que se mencionaban al comienzo.Cuando se mira con mas cuidado lo que aquí ocurre es desconcertante el desbarajuste que como sociedad estamos atravesando. Ver los enfrentamientos entre los mas altos de los organismos de control, o a altos servidores de la justicia envueltos en casos serios de corrupción, o episodios tan patéticos como el del concejal de Chía, o la dilación indefinida de casos que han tenido toda la atención de los medios como ocurre con el llamado Carrusel de la Contratación, o el caso Colmenares, por solo mencionar algunos casos, solo pueden llevar a concluir que estamos con serios problemas. Se vienen a la memoria afirmaciones que con lucidez hacía hace ya muchos años Álvaro Gómez Hurtado cuando afirmaba que Colombia requería un Acuerdo sobre los Fundamental y que quizás el problema mas grave que tenía era el de la administración de la justicia. Lo que viene ocurriendo, además de los problemas adicionales que nos hemos creado con inventos tan nocivos como el de la reelección, tienen que llevar a reflexionar sobre los ajustes que se requieren. Esto debería ser tarea de los partidos políticos pero bien sabemos que allí solo se piensa en los problemas de mecánica electoral y para lograrlo, aún los que habían enarbolado las banderas contra el “todo vale”, están acudiendo a los comportamientos que tanto cuestionaron. Es tiempo entonces para que surjan centros de pensamiento y esfuerzos de reflexión en el mundo académico y ciudadano para ir diseñando, o al menos soñando, el país que queremos y que necesitamos. Sería un error verdaderamente histórico desperdiciar este “cuarto de hora” que podríamos estar aprovechando para salir de una vez por todas del atraso por cuenta del desbarajuste que como sociedad estamos enfrentando. Ya vendrán los analistas que diagnostiquen que fue lo que nos pasó en este periodo de nuestra historia pero, lo concreto hoy, es que se necesita, de manera inmediata, empezar a trabajar en los grandes cambios que se requieren pues mas pronto que tarde las diferentes fuerzas sociales estarán demandando esos cambios y de no contar con alternativas sólidas los resultados pueden ser muy nocivos para los colombianos.Los problemas de coyuntura son muchos pero, no es menos cierto, es necesario hacer un esfuerzo colectivo por avanzar en la construcción de ese Acuerdo sobre lo Fundamental que permita realizar las transformaciones requeridas y formular las políticas de Estado que den continuidad a lo esencial.

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