Sobre el tapete

Junio 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

No tengo dudas en cuanto a la necesidad y conveniencia que tenemos los colombianos de apoyar el proceso de paz emprendido por el gobierno y, a pesar de sus complejidades, despierta optimismo saber que se ha logrado un acuerdo en el primer punto de la agenda. Si bien eso puede parecer un logro modesto es, por el contrario, muy grande por cuanto es la primera vez que se logra un acuerdo sobre algo con las Farc. Habrá que ver el contenido concreto pero sin duda, es un hecho político muy relevante saber que el proceso comienza a ‘aterrizar’ y con la metodología escogida de ‘texto único’ lo que quiere decir esto es que lo que se va a acordando se va redactando de manera conjunta por las partes. El proceso, además, ya ha hecho una gran contribución al país al poner en el debate público el tema del agro. Sobra repetir lo que tantos han dicho sobre el abandono rural, sobre las dificultades de hacer empresa agropecuaria, sobre las carencias de los habitantes del campo, sobre los abusos y atropellos que allí se han cometido y sobre la importancia que tiene lo rural en las fórmulas de conciliación y convivencia que requiere Colombia. La cantidad de comentaristas, foros y referencias al agro deberán atraer la atención de los centros de decisión y ayudar a que el país de al campo la importancia que se merece. Entidades como Fedesarrollo, por ejemplo, después de muchos años, publican y presentan un importante libro sobre el tema encargado por los gremios agropecuarios y entregado al país y a la mesa de La Habana como una contribución al proceso.Cada vez es más evidente que las tareas pendientes frente al agro se deben adelantar independientemente de que haya o no acuerdos con la guerrilla pero, también es cierto que, como dicen los negociadores, un acuerdo le daría al agro un gran apalancamiento político para que se tomen las decisiones políticas y económicas necesarias. Un aspecto que requiere énfasis es el de poner presente que los problemas del campo, de su competitividad, de sus posibilidades exceden de lejos las posibilidades y competencias del Ministerios de Agricultura. Por ello si se quiere dar al campo la atención que requiere y tener éxito en ese esfuerzo de desarrollar el campo, lograr que los campesinos se queden en sus parcelas, tener opciones de trabajo y productos y servicios competitivos es necesario que se le de al tema el nivel y posibilidades que requiere.Esto quiere decir un programa a nivel de la Presidencia de la República que tenga capacidad de articular e incidir en las acciones de las diferentes agendas del estado para adelantar proyectos con enfoque territorial verdaderamente integrales. Colombia tuvo experiencias importantes como fueron el DRI y el PNR que tendrán que volverse a mirar para aprovechar sus enseñanzas y lograr aún un mejor esquema. Lo importante, por el momento, es que el campo ha quedado ‘ sobre el tapete’ de la agenda nacional.PD: Gran logro para Colombia la aceptación de su candidatura como miembro de la OCDE.

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