Río + 20

Río + 20

Junio 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

La próxima semana se reúne en Río de Janeiro la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible denominada Río + 20. Veinte años después de la Conferencia que despertó tantas esperanzas frente al futuro del planeta y que reunió a líderes mundiales a discutir sobre las amenazas que el ser humano venía causando al medio ambiente y los pronósticos tan dramáticos que se preveían de no hacer los cambios requeridos. Se anticipaban grandes cambios en lo climático y amenazas muy serias en temas como el del agua y, tristemente, se ha comprobado que no eran infundadas.La ‘Ola Verde’ que se gestó alrededor de esa conferencia tuvo importantes efectos en muchos países. En Colombia eran los tiempos del ‘Revolcón’ y el ambiente preparatorio de la Conferencia de Río tuvo consecuencias concretas como que nuestra Constitución es hoy una de las más ‘verdes’ con un sinnúmero de artículos que hacen referencia al tema ambiental. De allí surgió el Sistema Nacional Ambiental, el Ministerio del Medio Ambiente y, en fin, toda un conjunto de personas e instituciones que con distintos niveles de intensidad, profesionalismo y compromiso, han llevado la bandera del ambientalismo durante estos 20 años. Hoy el tema ha perdido atractivo pero ha tomado relevancia. Las instituciones se deterioraron seriamente con la inadecuada medida de fusionar el ministerio y debilitarlo en materia de recursos. Afortunadamente esta equivocación se ha corregido y se camina, de nuevo, por el camino que toca.Las expectativas que se crearon en Río fueron excesivas y los fracasos de Kyoto y Copenhaguen pusieron en evidencia la irracionalidad de quienes deberían haber sido los líderes en la recuperación del planeta, como Estados Unidos o China. Voces aisladas como las de Al Gore han jugado un papel importante en sensibilizar a muchos grupos, pero estamos muy lejos de que el mundo haya dado el viraje necesario para hacerlo sostenible.La próxima semana en un macro evento donde se esperan más de 50.000 asistentes y 500 actividades paralelas Naciones Unidas vuelve a intentar que el mundo entre por la senda de la sensatez y se adopten decisiones que puedan tener efectos tangibles en un plazo cercano. Habrá que ser optimistas sobre los resultados de la Conferencia pero cualquier apreciación más realista sobre las posibilidades de la misma sólo llevan al escepticismo. Seguramente una proporción muy alta de los 50.000 asistentes han vuelto al ambientalismo una forma de vida y viven de hacer estudios, foros y discusiones; poco acceso, sin embargo, han logrado y poco han convencido a quienes tienen en sus manos muchas de las decisiones más relevantes en estos frentes.Incluso en países como Colombia, que en teoría tiene un gran potencial en el aprovechamiento de sus recursos de biodiversidad, de agua y de activos ambientales, el tema sigue siendo algo que aparece por los conflictos relacionados con las licencias antes que como una fuente de riqueza. Ojalá de Río salga una nueva corriente renovadora del tema ambiental que no obstaculice el desarrollo pero que, a su vez, potencialice todas las posibilidades que un país como Colombia puede aprovechar.

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