Responsabilidad

Marzo 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Hace ya casi tres meses empezaron sus actividades los nuevos alcaldes y seguramente están enfrentándose a la difícil realidad de volver hechos lo que eran propuestas de gobierno. Con frecuencia la mayoría de ellas se quedan “entre el tintero” y a duras penas se pueden concretar temas que iban caminando desde antes y empezar a gestionar la ejecución de algunos temas nuevos. No obstante, siempre hay asuntos que resultan de primera prioridad no importa quién los haya formulado pues son fundamentales para la respectiva ciudad. Más aún, en algunas situaciones la prioridad no tiene que ver solo con la mejora de las condiciones de la ciudad sino con posibles riesgos que es necesario prever y minimizar. En la mayoría de los casos este tipo de situaciones se enfrentan a la falta de recursos, de diseños o de un adecuado diagnóstico sobre el alcance que pueda tener el riesgo en particular.Pues bien, este no es el caso de Cali, ciudad que tiene plenamente diagnosticado uno de los riesgos mas inminentes a que está amenazada, se cuenta con diseños para las obras de mitigación y hay los recursos apropiados para emprender sin demora los trabajos requeridos. Es el caso del Jarillón sobre el Cauca que está poniendo en riesgo a cerca de un millón de personas de no emprenderse de manera inmediata las obras necesarias. El crecimiento desordenado de la ciudad llevó a una realidad y es que esas decenas de miles de personas se ubicaron en zonas inundables de no ser por la protección que les brinda un jarillón que se encuentra hoy en estado de franco deterioro por múltiples causas. Las hormigas de un lado, las perforaciones de tuberías de urbanizaciones piratas por otro y la infinidad de construcciones y modificaciones que han terminado de debilitar esta importante obra de protección.El problema, según dicen los entendidos, tiene que ver con los riesgos políticos que supone el reubicar a cerca de ocho mil familias que se localizan en las zonas mas críticas e impiden los trabajos de reforzamiento del jarillón. Pues bien, un mínimo de sentido común indica que este es uno de esos casos evidentes en los que el interés general debe primar sobre el particular y que les guste o no esas personas deben relocalizarse. Ya es hora de dejar las vacilaciones y si en la ciudad de Cali es difícil encontrar los terrenos necesarios para esta movilización pues hay que buscarlos en otros municipios. Ya la gobernadora habló de la posibilidad de hacer un desarrollo en Candelaria para tal propósito. Cualquiera que sea el destino lo que no se pueden demorar son los trabajos de fortalecimiento del jarillón. Solo basta mirar al cielo para entender que las condiciones de Niño están terminando y que una Niña menos severa aún que la de hace cinco años podría ocasionar una tragedia que implicaría un retraso imperdonable en el desarrollo de Cali.Señor alcalde, usted es un ejecutor y en este tema no puede vacilar. Tiene que rodearse de quienes conocen del tema y actuar. Cualquier otra cosa sería una gran irresponsabilidad.

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