¿Qué se viene?

¿Qué se viene?

Diciembre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Fascinante la época que nos ha tocado vivir cuando a velocidades alucinantes se dan grandes transformaciones. Dos ejemplos recientes ilustran el fenómeno. De una parte, el revuelo causado por Wikileaks y todo lo que ello supone y, de otro, el fenómeno de Facebook recordado por la película recién estrenada sobre la historia de esa compañía. Que un fenómeno de las magnitudes de Facebook se haya producido en un período de sólo seis años y hoy estemos viendo películas y leyendo libros como si se tratara de la historia de una de las grandes empresas convencionales, debería ser ya motivo de curiosidad. Pero que este fenómeno lo haya producido un muchachito que hoy no ha cumplido los 30 años y que se encuentra ya entre los grandes billonarios, nos debería asombrar aún más.Por el otro lado, que asuntos como privacidad, confidencialidad y diplomacia, entre otros, estén hoy frente a la necesidad de repensarse y seguramente de replantearse; y que por cuenta de otro joven con habilidades para la informática y con la rebeldía de la juventud tenga en jaque a los gobiernos de las principales potencias, es algo para pensar. Pero, además, que esto se haya llevado a cabo en sólo cuatro años es otra muestra de los cambios que se están produciendo. Estos son de muchas índoles, pero hay uno que llama especialmente la atención y es la del poder que ha alcanzado el individuo frente a las organizaciones, las estructuras y las normas. Individuos jóvenes, actuando de manera aislada, sin mayores recursos y en muy breves lapsos de tiempo están poniendo patas arriba al mundo. En gran medida, esto es consecuencia del cambio en las tecnologías de la información y las comunicaciones. Uno de esos cambios es que por primera vez en la historia el individuo tiene la capacidad de estar más avanzado que las grandes empresas y organizaciones en cuanto a las tecnologías utilizadas. Basta pensar en lo que hace cualquier adolecente comunicándose hoy por Skype, acudiendo a herramientas de ‘computación en la nube’ como los Google Apps, e instalando versiones pirateadas de las últimas versiones de los sistemas operacionales. En el entretanto, las grandes organizaciones tienen que contentarse con versiones mucho más antiguas por cuenta del costo de sus actualizaciones y por las limitaciones que imponen las normas de seguridad. El trabajo en red y las herramientas para los proyectos colaborativos permiten que en cualquier tema los avances sean sorprendentes, porque son muchos los ojos y los cerebros participando en el desarrollo del tema. Esa es la esencia de los llamados ‘wikis’ y eso es algo que una empresa o un gobierno difícilmente podrán imitar. Hasta dónde llegarán los cambios, no sabemos, pero sí sabemos que seguirán y que serán formidables. Jeff Bazos, el fundador de Amazon, decía en una conferencia en la que hacía un paralelo con el desarrollo de la energía eléctrica, que nos encontramos en el equivalente de 1909 en términos de aplicaciones de la informática. ¿Qué más iremos a ver y a vivir en los próximos años?

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