Que nadie quede feliz

Octubre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Los temas relacionados con la paz han sido en estos últimos días lo más parecido a una montaña rusa por la cantidad de acontecimientos que se han venido registrando: firma del acuerdo en Cartagena con presidentes, Rey y la cúpula de la burocracia internacional; plebiscito y triunfo del No; premio Nobel para el Presidente y declaraciones del ELN aceptando el inicio de las conversaciones de paz por sólo mencionar los hechos mas destacados. ¿Y ahora qué viene?De una parte parece evidente que antes que rechazar la consecución de la paz lo que se dio fue una situación puntual en la que la cola del huracán Matthew conspiró contra la votación en la Costa Caribe y se perdieron unos votos que seguramente habrían permitido un triunfo del Sí. Este, sin embargo, habría sido un triunfo tan precario como el del No, situación que hubiera sido perjudicial para pretender implementar los acuerdos pues, como lo mencionaba en días pasados, es de gran importancia contar con un ‘mandato claro’ para su implementación.De otra parte, tampoco se puede decir que los votos del No fueron un bloque sólido alrededor del uribismo. En esos más de seis millones de votos había una parte significativa de votos conservadores que siguen las orientaciones de Marta Lucía Ramírez y de Pastrana e incluso de Ordóñez. Pero, sobre todo, es indiscutible el peso de las iglesias cristianas y de algunos grupos católicos que alrededor de la llamada ‘ideología de genero’ por el lenguaje utilizado en el texto de los acuerdos llevó a muchos a votar en contra. Sólo basta recordar las movilizaciones en contra de las cartillas del Ministerio de Educación para dimensionar el fenómeno.Es palpable también que hay quienes pretenden dilatar todo esperando llevarlo al proceso electoral del 18 y con una actitud mezquina sustentar en este tema su ascenso al poder pero esto resulta cada vez menos factible. Es evidente que los colombianos quieren expresarse y no son indiferentes a lo que está ocurriendo como bien lo vemos en las movilizaciones estudiantiles y ciudadanas. Y seguramente lo harán muchas iglesias en la medida en que se aclaren los temas de género que no deberían ser el obstáculo para lograr un acuerdo de paz. Y en forma mucho más acentuada se percibe la presión internacional para que Colombia llegue a un acuerdo en materia de paz, situación magnificada ahora por cuenta del premio Nobel del Presidente.Todo puede pasar pero a la luz de lo que está ocurriendo los del Sí, los del No, las Farc y ojalá el ELN tendrán que bajar sus expectativas y encontrar unos puntos de encuentro pues de otra forma no sólo haremos uno de los ridículos internacionales más grandes de la historia sino que eso se va a comenzar a reflejar en la economía y terminaría creando fracturas irreparables en la sociedad colombiana. Hagamos votos para que todos los actores se iluminen en esta coyuntura y produzcan un acuerdo que no deje feliz a ninguno lo que sería un buen indicador de que se trata de un acuerdo equilibrado.

VER COMENTARIOS
Columnistas