Prioridad de todos

Julio 31, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

No es sencillo lograr consenso alrededor de los factores que pueden explicar el desarrollo. Hay, sin embargo, un elemento que concita siempre acuerdos y sobre el que se encuentran innumerables pruebas y demostraciones palpables acerca de su incidencia en el progreso de las sociedades. Este es el de la educación que, en todas sus dimensiones, debería ser tema prioritario de las agendas nacionales que, por lo demás, debería concebirse como compromiso no de un gobierno sino del Estado y, más aún, de toda la sociedad.Son innumerables las referencias a lo alcanzado en algunos países asiáticos por cuenta de la prioridad dada a la educación. Tristemente, son también muchas las pruebas del atraso relativo que se observan en Latinoamérica. En estas épocas, en que más de uno se engolosina en la región pensando que de la crisis reciente hemos salido mejor librados que los países que tradicionalmente se han tenido como ejemplos, se debería hacer un esfuerzo objetivo por identificar las deficiencias y construir propósitos nacionales alrededor de metas educativas ambiciosas para el mediano y largo plazo. No es coincidencia que países que muestran un grado de desarrollo relativo mayor, como es el caso de Chile, le esté asignando a este tema una importante prioridad.Muy esperanzador resulta escuchar al futuro Ministro de Hacienda anunciar que se piensa destinar el 10% de las regalías al tema de la ciencia y la tecnología pues, sin duda, esta es condición necesaria, aunque no suficiente, para que se logren cambios de gran significación. No hay duda que el gobierno Uribe logró importantes avances en cobertura de la educación básica. Ahora viene un reto más complejo que es el de la calidad. Éste pasa por una tarea de grandes proporciones como es la de reeducar a los profesores. Difícilmente se van a conseguir mejoras significativas si no se cuenta con profesores mejor capacitados. De no progresar en este frente lo que se van es a profundizar las brechas y las frustraciones entre quienes acceden a una buena educación y quienes se sacrifican para terminar educándose de manera deficiente. Por su parte, todas las esperanzas de impulsar el país por la vía de la innovación se van a ver truncadas si no se promueve de manera decidida una mejor educación a todos los niveles. Afortunadamente son muchos los frentes en que se adelantan iniciativas. Programas de muchos colegios y universidades y esfuerzos de entidades como las Cámaras de Comercio y un sinnúmero de entidades son esfuerzos en la dirección correcta. Muy importante, por ejemplo, es el trabajo que adelanta Colfuturo cofinanciando los estudios superiores en el exterior a estudiantes de excelencia en las mejores universidades del mundo. Después de 18 años de existencia ya son más de cuatro mil los beneficiarios y, sin duda, son ya muy importantes los aportes que muchos de ellos vienen haciendo al país. Infortunadamente, a pesar de su importancia, el programa sigue siendo muy limitado frente a las necesidades de Colombia. La educación, en fin, es algo que debe ser prioridad de todos si queremos progresar.

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