Nuevas realidades

Agosto 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Por años los analistas económicos, los agricultores, los industriales, los productores de bienes y servicios en campos como el turismo, los call center, los servicios médicos se quejaban de la pérdida de competitividad que se presentaba por cuenta de la fortaleza del peso frente al dólar. La revaluación era lugar común de todos aquellos que consideraban que resultaba imposible competir con los bienes y servicios importados. Y, sin duda, era así en gran medida, pues nos habíamos vuelto costosos en términos internacionales.En contraste, los bienes importados nos estaban resultando muy baratos y entrar a cualquiera de las llamadas grandes superficies ha sido en los últimos años lo mismo que entrar a cualquier almacén similar en el exterior en cuanto a la oferta de productos en exhibición. Los automóviles, que habían sido tradicionalmente un activo valioso en las familias e, incluso, una oportunidad de inversión por la valorización que registraban, se volvieron bienes de consumo y cambiar de auto cada tres o cinco años se volvió algo corriente entre los colombianos, con el consecuente efecto negativo en las congestiones e inmovilidad de que somos víctimas por la cantidad de carros y la escasez de vías.Como hemos visto, el escenario cambió. Tanto por factores externos como internos, la perspectiva de nuestra moneda es la de debilitarse frente al dólar y tenemos que acostumbrarnos a un poder adquisitivo del peso más acorde con nuestras realidades. Colombia, sin embargo, va a ganar en competitividad en forma importante y tendremos las condiciones para un resurgir de nuestra agricultura e industria. Quienes hicieron un gran esfuerzo por sobrevivir en épocas de gran revaluación y lograron altos niveles de eficiencia tendrán una verdadera bonanza y serán muchos los proyectos que se pueden desarrollar en estas nuevas condiciones.El ajuste tendrá perdedores pero es bastante evidente que, en el neto, Colombia saldrá ganando con la devaluación. En el corto plazo se pueden presentar desajustes en temas como el de la inflación, pero con el manejo disciplinado de nuestra política monetaria, que caracteriza al Banco de la República, podremos salir adelante.Algunos titulares y comentaristas podrían hacer pensar que el comportamiento de la tasa de cambio nos está llevando a una situación de crisis. No se puede olvidar que apenas estamos corrigiendo el retraso que por años venía afectando a nuestra economía, que el país tiene una situación robusta de reservas internacionales y que las posibilidades de crecimiento y generación de empleo que surgen de una moneda más competitiva compensará con creces los problemas que en el corto plazo se puedan presentar. Viajar al exterior será más costoso, consumir bienes importados menos frecuente y seguramente los carros se tendrán por más tiempo pero, al fin y al cabo, esto reflejará las realidades de nuestro país y tendremos que aceptar que estamos todavía lejos de los niveles de desarrollo y riqueza de otros países. Si los esfuerzos por lograr la paz se concretan y se suman a la mayor competitividad de nuestra moneda, serán muchas las oportunidades que vendrán para una Colombia que en algún momento habrá dejado atrás el conflicto.

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