No puede quedarse atrás

Mayo 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Mencionaba en una columna anterior el mensaje del rector de la Universidad de Los Andes a la última promoción de graduandos en el que hacía referencia a una visita a Silicon Valley donde le planteaban lo importante que era analizar estadísticas antes que ponerse a leer noticias, pues es la manera de formarse un concepto más objetivo y sustentado sobre asuntos que, de quedarse sólo con la visión sensacionalista de los medios, no sólo es equivocado sino que se convierte en freno para el progreso por el derrotismo que puede producir. Por eso recomiendo analizar la presentación que hizo en días pasados el presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Esteban Piedrahíta, titulada: ‘Coyuntura Económica y Narrativa Estratégica del Valle’ porque da muy interesantes elementos para formarse una idea más equilibrada de la situación actual del Valle después de épocas muy oscuras en las que venía perdiendo posicionamiento de manera sostenida en casi todos los frentes.No se trata aquí de reseñar la presentación que es muy larga (la Cámara debe sacar una versión resumida para que la gente la conozca), sino destacar que al ver los cuadros y gráficas sustentados en frías estadísticas se aprecia claramente un cambio de tendencia y la conformación de condiciones para que el Valle dé un salto importante en su desarrollo. Como bien lo plantea Piedrahíta, el Valle no pudo aprovechar la bonanza del sector minero-energético de los últimos años pero, paradójicamente, ha quedado mejor preparado que otras regiones para aprovechar las oportunidades que se plantean en esta nueva coyuntura en la que el ‘boom’ de las materias primas parece haber quedado atrás.Conceptos como el del Gran Cali son necesarios para salir de la mirada parroquial que a veces se observa. El identificar sectores con bases sólidas y gran potencial de desarrollo, como se plantea en esa presentación al referirse a los clúster de proteína blanca, excelencia clínica, macro snacks, bioenergía y cuidado personal, es muy importante pues se está hablando no de algo teórico sino posibilidades de desarrollo alrededor de empresas existentes.Posibilidades para la llamada ‘economía naranja’ (temas como diseño, artes visuales, media interactiva, soporte a la creatividad, etc.) deberían ser una interesante posibilidad para una región con tanta historia en temas afines. Sin embargo, hay que darle mucho más énfasis a las posibilidades de emprendimiento en actividades de base tecnológica. Allí es donde realmente está el futuro y allí es que se están moviendo los líderes. El tiempo en el que la creación de empresas dependía fundamentalmente de grandes capitales ya pasó. Lo que hoy se denomina Organizaciones Exponenciales dependen es del conocimiento (Uber, AirBNB, Facebook, etc.) son sólo la punta del iceberg de lo que se viene. Cali tiene las condiciones para conformar un clúster de conocimiento y aprovechar no sólo las oportunidades que se abren para actividades más tradicionales sino para aprovechar el mundo que se abre para quienes estén en ese frente globalizado de las empresas de base tecnológica. En Bogotá, Medellín, Bucaramanga y Manizales están trabajando fuertemente en estos campos. Cali no se puede quedar atrás.

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