No por mucho madrugar…

No por mucho madrugar…

Mayo 31, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Como se viene mencionado, la relevancia que el campo adquiere en los años por venir es evidente. Sin duda el tema tiene que ver con temas como el del conflicto colombiano pero va mucho mas allá que eso. El mundo tiene por delante grandes retos en materia de alimentación y de abastecimiento de materias primas de origen agropecuario y, además, se abren inmensos campos alrededor de la biodiversidad, los servicios ambientales, el agroturismo e infinidad de temas que ponen de presente la amplitud del tema y, obviamente, su complejidad: Los problemas y limitaciones del desarrollo rural, por su parte, son innumerables y trascienden de lejos el tema puramente agrícola. Hay problemas de tecnología pero también hay falta de mano de obra, envejecimiento, rezago frente a los avances del resto del país y grandes limitaciones de infraestructura que quitan la competitividad a la producción colombiana por grandes que sean los esfuerzos de los productores.Parece, afortunadamente, que poco a poco se va entendiendo la dimensión del problema y se habla entonces de manera cada vez más frecuente de ruralidad en un contexto donde los temas de la producción son una parte del asunto pero están lejos de poder verse de manera aislada. Por otra parte, algo que si bien evidente no ha sido la norma, se comprende de manera cada vez más generalizada que en las soluciones a los problemas no pueden ser únicas porque si algo caracteriza al sector rural colombiano es su diversidad. Climas, suelos, topografías, culturas, etnias, etc., hacen necesario un enfoque territorial a los problemas antes que pretender fórmulas mágicas que sirvan a todos.En buena hora se conformó una Misión Rural que en cabeza de un gran profesional como es José Antonio Ocampo tiene la posibilidad de hacer una reflexión más que oportuna para que se puedan realizar planteamientos de fondo que apunten a soluciones efectivas a los problemas del campo. Esta Misión en un contexto en el que el mundo académico, el de las entidades multilaterales y las grandes empresas piensan en las posibilidades y retos del agro resulta mas que oportuno.El gran problema cuando se quiere entender la problemática rural y mucho más cuando se quieren formular políticas y adelantar programas es, sin embargo, la falta de información que existe sobre el sector. Sabemos muy poco sobre los habitantes del campo y muy poco sobre las realidades productivas. Se tienen visiones muy generales sobre temas como el de los suelos, el clima y ni se diga sobre temas relacionados con la adaptación de las tecnologías. Serán tareas, pues, para desarrollar en el futuro.En el corto plazo lo que si resulta importante es que los esfuerzos de investigación que se realizan tengan la mayor utilidad posible y aquí hay algo que debe ser repensado. Después de más de 40 años se emprendió la elaboración de un censo agropecuario que no estará terminado antes de fin de año. ¿No será lógico entonces que la Misión Rural retrase un poco su calendario y se espere a contar con los resultados del censo para elaborar su informe final?

VER COMENTARIOS
Columnistas