Más que paz

Enero 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Por primera vez en mucho tiempo todo el mundo parece coincidir en lo que se puede esperar para el año que comienza: dificultades y perspectivas bastante oscuras. Sube la inflación, la tasa de cambio sigue enloquecida, El Niño hace prever malas cosechas, las absurdas decisiones judiciales paralizan el Quimbo en el momento en que más se necesita, los precios del petróleo siguen en caída libre y una nueva reforma tributaria se hace inminente. Lo anterior solo para mencionar algunos de los elementos que inciden de manera más evidente en nuestra economía. Ni que decir del entorno internacional cuando China que ha sido el gran impulsor de la economía mundial se desacelera y nos inaugura el año con un derrumbe en sus bolsas con todo lo que esto incide en el resto de los mercados financieros. Una Europa que no consolida su recuperación y con grandes tensiones internas por cuenta de los inmigrantes, el terrorismo, las corrientes nacionalistas y las dudas que a países como la Gran Bretaña le aparecen frente al gran proyecto integracionista de la postguerra.Cuál es el verdadero alcance de Isis, o las locuras de Corea del Norte que ha revivido el fantasma de la guerra nuclear, fenómeno que marcó desde todo punto de vista a los habitantes del mundo durante la Guerra Fría son preguntas sin respuesta. A su vez, elecciones por todas partes y, en general, cambios en las líneas de pensamiento que se traían (basta pensar en Latinoamérica) y resulta evidente que se vendrán nuevas realidades. Los factores que introducen incertidumbre son muchos y se podrían seguir relacionando idefinidamente. ¿Cuál va a ser la evolución de nuestros procesos con las guerrillas?, ¿cómo evolucionará el país con los nuevos mandatarios locales?, ¿cómo se reagruparán las fuerzas políticas frente al 2018? En fin, solo hay incertidumbre en el panorama.Quienes han estudiado el tema de la prospectiva y la futurología, por el otro lado, coinciden en su inmensa mayoría, alrededor de un concepto: el futuro es imposible de predecir y siempre aparecen eventos insospechados que pueden cambiar de manera significativa comportamientos que se consideraban seguros. Singularidades los llaman algunos, eventos emergentes en la teoría de la complejidad, o “cisnes negros” en el lenguaje de Nassim Taleb al fin de cuentas son lo mismo y son aquellos eventos que nadie predijo y que cambian el curso de la historia.Por eso es que en un año como el que comienza antes que dedicarse al pesimismo lo importante es tomar conciencia de los escenarios que se pueden llegar a presentar y actuar en consecuencia lo que puede requerir decisiones que impliquen cambios bruscos pero necesarios. Ese es el gran reto del gobierno en este año. Recordar que el tema de la paz es muy relevante pero no es el único y que de manera ineludible tendrá que enfrentar muchos más retos provenientes de todos los frentes. Puede que todos los pronósticos negativos se materialicen. Pero también es posible que aparezcan nuevas oportunidades. El reto es tener la flexibilidad y el criterio para adaptarse de manera apropiada a los cambios.

VER COMENTARIOS
Columnistas