Gesto de paz

Gesto de paz

Marzo 21, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Tuve la oportunidad de escuchar en el pasado Hay Festival de Cartagena a la señora Jody Williams, Premio Nobel de Paz en 1997 por su trabajo en contra de la utilización de minas antipersonales. Esta señora, activista apasionada por sus causas a tal punto que a veces resulta difícil escucharla por la vehemencia de sus planteamientos, hizo una serie de reflexiones sobre la tragedia que supone el empleo de minas antipersonales que resultan, sin duda, de gran relevancia para Colombia. Recordaba la señora Williams algo evidente pero que no siempre se tiene en cuenta y es que las minas una vez plantadas siguen siendo una grave amenaza para todos y ellas son indiferentes a que haya o no procesos de paz, a que hayan sido sembradas por uno u otro bando, y su permanencia no tiene nada que ver con lo que ocurre con quienes las pusieron. Recordaba como hoy, a cien años de la Primera Guerra Mundial, todavía de tiempo en tiempo hay artefactos que explotan en los campos donde ocurrieron las grandes batallas de ese entonces.Ese tema, por consiguiente, es imposible de eludir y en cualquier escenario hay que abordarlo. Mucho más cuando se está llevando a cabo un proceso de paz y en la mesa están los actores de estas locuras. Aún en el caso del ELN, cuyo proceso se encuentra más atrasado, el tema debe estar sobre la mesa pues han sido de los más activos en el uso de esta absurda vía. Decía la señora Williams en Cartagena que a ella le parecía muy interesante que se estuviera dando un proceso de paz en Colombia pero que esto no se podía quedar en palabras y que el proceso tenía que mostrar señales tangibles de avance, al igual que lo pedimos todos. Planteaba ella que empezaría a creer realmente en el proceso cuando viera un proyecto piloto de desminado que realizaran conjuntamente las partes involucradas en el conflicto. Pues bien, el anuncio que hicieron en la mesa de negociaciones sobre el comienzo de procesos de este tipo parece un avance realmente importante. Puede haber ocurrido que las ideas de la señora Williams acogidas por De la Calle en Cartagena hayan sido las que hicieron camino en La Habana. Lo importante es que son pasos que van por el camino correcto.Cuando se habló de cifras superiores a los US$ 200 millones y más de diez años para llevar a cabo el desminado surgieron las voces pesimistas de siempre hablando de que no hay los recursos, que es mucho el tiempo, etc., como si fuera optativo el adelantar este esfuerzo.Pareciera olvidarse que las minas ya están ahí y que con proceso de paz o sin él, con plata o sin ella el país no puede desconocer el problema y tiene que empezar a superarlo. Mucho mejor si se hace en forma conjunta con los grupos que han estado fuera de la ley y ojalá se puedan destinar recursos suficientes pero, ante todo, lo que se necesita es empezar. Ese sería un verdadero gesto de paz para los colombianos.

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