Esperanzador

Esperanzador

Noviembre 19, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Para quienes vivimos la época universitaria de comienzos de los 70, con gran activismo estudiantil y espacios de deliberación y debate permanentes que hacían de la universidad el lugar donde se pasaba la mayor parte del tiempo, y se creía sinceramente, que se podía incidir en los grandes cambios sociales que se veían necesarios, lo que ha ocurrido en estos días despierta nostalgias y esperanzas. Esperanzas, porque esa apatía que ha caracterizado a los jóvenes desde hace años parece ir quedando atrás y se ve a un grupo de personas pensantes y bien intencionadas participando en su lucha por unas condiciones mejores para la educación.Quién podría estar en desacuerdo con que es la educación una de las piezas fundamentales para el progreso tanto de las sociedades como de los individuos. Y qué positivo que sean los propios interesados los que expresan esa inquietud y ese deseo de mejorar. Dar, por estos días, un recorrido a las redes sociales y enterarse de los planteamientos de estos jóvenes es una experiencia interesante y reconfortante, pues lo que se encuentra, en general, son planteamientos serios y razonados sobre el tema. Se pueden tener discrepancias sobre algunos aspectos, pero lo que no se puede decir es que ellos no han estudiado las propuestas del gobierno.La forma en que han realizado las protestas rechazando la violencia y los desmanes de los descarriados, que nunca faltan, son muestra de madurez y de compromiso. Hizo bien el Presidente retirando el proyecto de ley y abriendo el espacio para una concertación amplia de la reforma. Lo importante ahora es que los estudiantes mantengan su autonomía y rumbo y participen seriamente en la construcción de esa necesaria reforma.Sin duda hay riesgos y el más evidente es el de los oportunistas políticos que pretenden apropiarse del proceso. Afortunadamente, la participación de algunos de ellos en la pasada manifestación fue tan burda que solo hicieron ‘el oso’; pero los estudiantes deben estar alerta para que no les lleguen más paracaidistas que terminen desvirtuando lo que puede llegar a ser un refrescante fortalecimiento de nuestro sistema democrático. Riesgoso también es que primen las posiciones intransigentes de jóvenes bien intencionadas, pero que ven el mundo en blanco y negro y terminen por ello estancando el proceso.El tema de la educación no es sencillo. Importante es entender que la solución no es sólo un asunto de recursos, sino que en este campo, como en pocos, la calidad es esencial y se debe tener siempre en mente que ésta es más difícil de medir y los resultados se ven en el mediano plazo. Por ello, no es un tema atractivo para los políticos que prefieren centrar su discurso en asuntos como el de la cobertura o la infraestructura en las que resulta más fácil mostrar realizaciones. Esos aspectos son importantes, pero sin calidad se estaría perdiendo un tiempo precioso e irrecuperable para elevar el nivel educativo de los colombianos. Basta pensar en casos como el de Corea para apreciar que por esta vía se consiguen resultados concretos y efectivos.

VER COMENTARIOS
Columnistas