El signo de los tiempos

El signo de los tiempos

Septiembre 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

En julio de 2011 titulé esta columna ‘Indignación’ y hacia referencia a la fuerza que venían tomando los planteamientos de un nonagenario francés (Stephane Hensell) que con una pequeña publicación titulada en español ‘Indignaos’ inspiraba las grandes manifestaciones y protestas sociales que se presentaban inicialmente en España y, posteriormente, en el resto de Europa. De esos tiempos a la fecha los movimientos, con diversas expresiones, se han extendido por todo el mundo y han puesto de presente el afán de la gente por participar, por expresar su descontento y por hacerse oír. La Primavera Árabe, Brasil, Chile, Estados Unidos y toda la Europa Occidental han sido escenarios para manifestaciones de diverso tipo. En algunos casos por el agotamiento de modelos económicos que desprotegen a quienes estaban acostumbrados a altos niveles de bienestar, como ha sido el caso de Europa. En otros, por que la mejora en las condiciones de ingresos y las dificultades en el acceso a beneficios y oportunidades, como ocurre en Brasil con el crecimiento de la clase media, genera grandes frustaciones. En casos como el de Chile porque los jóvenes concientes de la importancia de la educación quieren mas calidad y mas acceso.Seguramente muy pocas personas han oído hablar del señor Hensell o, de otro lado, tampoco han oído hablar de Moisés Naím con sus tesis sobre el fin del poder (The End of Power) donde describe y analiza los retos que enfrentan en el mundo entero las instituciones y entidades de todo tipo que ven amenazadas su legitimidad y eficacia por cuenta de estos fenómenos generalizados que, además, por cuenta de los medios y la tecnología se convierten no solo en verdaderos fenómenos globales sino en acciones de gran eficacia desde el punto de vista operativo.Colombia no es la excepción y, como es usual, las cosas nos llegan con algún retraso pero parece bastante evidente que el sinnúmero de protestas sociales que hemos experimentado por estos días son, de alguna manera, expresiones análogas de esas corrientes mundiales. Claro que las motivaciones, los contextos y las causas pueden ser muy diferentes pero las características de los fenómenos terminan siendo muy similares. Es esa suma de inconformidad con el descubrimiento de que se puede lograr que se les escuche y, por otro lado, la puesta en evidencia de la debilidad e incapacidad de las distintas instituciones para responder de manera efectiva a estos fenómenos que ponen de presente sus debilidades y cuestionan su legitimidad y la validez de sus líneas de acción tradicionales. Es así como los gobiernos, las cortes, el congreso, los gremios, los sindicatos, las empresas, etc ven cuestionados todos los paradigmas que han determinado su actuación.Seguramente se irá produciendo un reacomodo y poco a poco se irán encontrado nuevos niveles de equilibrio pero, en el corto plazo, lo que se pueden esperar es mas turbulencias y mucho activismo social. Legítimo y, seguramente positivo al final. Lo que no se puede aceptar es que esto degenere en vandalismo y en atropello a los derechos de los demás. ricavip@gmail.com

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