Conociendo a Colombia

Enero 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Descubriendo a Colombia parece ser lo que está ocurriendo en el mundo. Nos están descubriendo como un lugar para invertir, como un país con instituciones sólidas, con gente trabajadora y competente y, también, como un atractivo destino turístico. Esto es el resultado de la suma de muchas cosas y, en buena medida, las consecuencias de la era Uribe. Sin duda hay dos aportes fundamentales de esa administración: de una parte, la construcción de confianza que nos permitió a los colombianos volver a creer en nosotros mismos y a los demás a creer en los colombianos y, de otra, importantes avances en materia de seguridad. En los demás temas hay mucha tela de donde cortar y pueden ser muy diversas las evaluaciones de ese gobierno. No obstante, los dos elementos anteriores representaron un aporte definitivo en el cambio de tendencia que ha tenido el país. Paradójicamente, como lo decía un importante analista y estudioso de los temas colombianos, el importante avance en la percepción que se tiene de Colombia tiene que ver, en buena medida, con lo que ocurrió por cuenta de la no reelección de Uribe. El que la Corte hubiera frenado esa aspiración y, a su vez, el país lo hubiera aceptado como lo hizo, mandó un poderoso mensaje al mundo en cuanto al respeto de los colombianos por sus instituciones pero, sobre todo, en cuanto a la existencia de instituciones y la separación de poderes. De otra parte, se leyó de manera muy positiva la aparición de un importante grupo de candidatos preparados, maduros y competentes para ejercer la Presidencia, mostrando al mundo cómo el país estaba lejos de limitar sus opciones a alguna de tipo caudillista. Y, por último, la fortaleza de las instituciones y la madurez del país han quedado en evidencia con la forma en que se ha acogido la nueva agenda de Santos. Dando continuidad a temas clave como el de la seguridad, pero con diferencias sustanciales en la forma de gobernar y en la agenda política y programática presentada al país. Volver a darle a la tecnocracia un papel preponderante en el manejo del Estado y la coherencia de la políticas propuestas, por ejemplo, ha enviado un mensaje que el mundo financiero y económico están recibiendo con optimismo y estamos cada vez más cerca de recuperar el grado de inversión. Desafíos y retos hay por doquier empezando por los que nos impuso el invierno, pero lo cierto es que el país está frente a una gran oportunidad para seguir consolidando su recuperación y desarrollo.Ahora vendrán los retos asociados al crecimiento en lugar de aquellos relacionados con las épocas de violencia, aislamiento y desesperanza que habíamos padecido por tantos años. Los riesgos de revaluación, los retrasos en la infraestructura, la necesidad de responder adecuadamente a un sector turístico en plena expansión, la urgencia de seguir elevando nuestros estándares de educación y de seguir formando técnicos y profesionales para una economía del Siglo XXI, son sólo algunos de los desafíos pero, sin duda, son mas retadores y promisorios que aquellos a los que habíamos estado acostumbrados.

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