Cenicaña

Mayo 28, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

He tenido la oportunidad de conocer a Cenicaña desde los tiempos en que el Centro era una idea de investigadores y de algunos empresarios que entendían la importancia de construir una ventaja competitiva para un sector que contaba con condiciones favorables para su desarrollo, pero necesitaba disponer de una materia prima que tuviera importantes resultados en productividad, y sobre todo, que fueran sostenibles. En días pasados tuve la oportunidad de hacer una visita extensa al Centro, la cual me puso al día de la situación del mismo. Y uno no puede menos que sentirse orgulloso de que en el país haya entidades de excelencia como Cenicaña con tantos logros para mostrar y para darle a la cañicultura colombiana un sustento sólido para su futuro. El avance que tiene el programa de variedades le da un liderazgo mundial en el campo y es muy diciente que las productividades físicas más altas del mundo se estén logrando con las variedades llamadas CC. Es decir, Cenicaña Colombia. Más importante aún, saber que se siguen produciendo más y más variedades con características cada vez más ajustadas a los requerimientos buscados. Desarrollar variedades muy promisorias poco impacto tiene si no se cuenta con el conocimiento para un manejo adecuado y si no se desarrolla un proceso eficiente de difusión y transferencia de estas tecnologías, y esto es lo que han desarrollado los programas de Cenicaña con un enfoque que reafirma lo acertado de la visión estratégica que allí se ha tenido. Es el tener en cuenta que en agricultura no hay fórmulas universales y la aproximación denominada ‘agricultura específica por sitio’ permite a cada lote en particular contar con una recomendación precisa no solo sobre las variedades a sembrar sino sobre el manejo que se le debe dar al predio respectivo. Esto requiere, obviamente, mucha información y conocer lo que se denomina la oferta agroclimática y ambiental de la zona y en esto es mucho lo que se ha avanzado. El uso de sistemas geográficos de información permiten hoy a Cenicaña contar con descripciones muy detalladas de cada uno de los predios y su entorno y hacer entonces recomendaciones muy precisas para aprovechar el potencial del Valle del Cauca. Y ese profundo conocimiento de la zona es aplicable a cualquier cultivo. Es decir que ahora que surgen interesantes proyectos en el campo de la fruticultura, por ejemplo, y que se han identificado predios que no son óptimos para la caña y son, en cambio , adecuados para las frutas es factible usar mucho de lo allí desarrollado para lograr buenos resultados en esa nueva agricultura que se vislumbra en algunas zonas del valle geográfico del Cauca. Cenicaña con su ya larga historia es un patrimonio regional y nacional que tiene que aprovecharse y un ejemplo a seguir en otros cultivos y en otras regiones. Sin investigación y sin desarrollo tecnológico la agricultura tiene pocas posibilidades de éxito cuando temas como la variabilidad climática genera tantos retos. El tiempo es el gran limitante en la investigación y con Cenicaña ya es mucho el que la región y el sector han ganado.

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