Buenos ejemplos

Noviembre 20, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ricardo Villaveces

Muchos son los que olvidan que el mundo no se construye de un día para otro y que es, por el contrario, el resultado de un trabajo colectivo y acumulativo que se va formando a lo largo de los años. Situación ésta demasiado frecuente en una ciudad en que el llamado ‘calibalismo’ dificulta, aún mas, el que se reconozcan las ejecutorias y contribuciones de quienes, desde diversos ángulos, han contribuido a la construcción del Valle del Cauca. Importante resulta entonces que se reconozca a personas que, como Jorge Herrera Barona, tanto han hecho por su región. Y qué bueno que esto se haga cuando él mantiene esa actividad, capacidad y entusiasmo que le han permitido tantas contribuciones. Jorge ha sido líder ciudadano, dirigente deportivo, gran empresario, buen amigo y muy buen miembro de familia. Preocupado por su ciudad y por su país fue también gobernador, miembro del llamado ‘Congresito’ y, en fin, alguien con todos los méritos para que su región se lo reconozca como lo ha decidido la Unidad de Acción Vallecaucana que, lamentablemente, debió postergar la fecha del homenaje en razón de las agendas de las ministras homenajeadas el mismo día. Así como Jorge Herrera ha sido alguien de mucha visibilidad y reconocimiento, hay otros vallecaucanos más discretos que también han aportado a su región. Su ‘comarca’, como diría Óscar Gerardo, recientemente fallecido, quien desde el ángulo de la cultura y de las letras contribuyó también de manera destacada al progreso de su Valle del Cauca. Sus contribuciones universitarias y académicas fueron muchas y en la última etapa de su actividad laboral en Asocaña desempeñó fecunda labor en el frente del desarrollo social del sector. Actividades tan diversas como las olimpiadas azucareras, los concursos de pintura infantil entre los hijos de los trabajadores, pasando por importantes proyectos de educación y la administración de acuerdos logrados con el Sena, el Icbf y el ISS se desarrollaron de manera fluida y productiva para los trabajadores gracias al tacto y buenas relaciones de Óscar Gerardo. Simultáneamente seguía escribiendo y más que un historiador fue un cronista y tal vez un escritor costumbrista de su región. Sus contribuciones fueron muchas y diversas, y especialmente valiosas son sus crónicas sobre los empresarios azucareros. Quizás por su bonhomía le fue difícil ver los ángulos negativos y sus narraciones muestran siempre sólo la parte positiva de las historias pero, aún así, se convierten en puntos de referencia para quienes quieran entender mucho de la historia empresarial de la región.Como estos son muchos casos de gente valiosa que el Valle debe conocer y reconocer para construir una historia de buenos ejemplos. ‘Role models’ se dice en inglés de aquellos que sirven para ser imitados y que construyen tejido social. Los ejemplos son muchos y de todo tipo: artistas, trabajadores sociales, trabajadores de la cultura, empresarios, científicos etc. Unos reconocidos, otros discretos, pero lo importante es que el Valle mire a su gente y le reconozca sus ejecutorias en lugar de criticarlos y envidiarlos, costumbre que, infortunadamente, ha dado lugar a tantas equivocaciones.

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