Bello puerto del mar mi Buenaventura

Mayo 26, 2017 - 11:55 p.m. Por: Ricardo Villaveces

Así le cantó Petronio Álvarez a su ciudad natal por allá en los años 30 a ritmo de currulao y convirtió esta canción en un símbolo de la ciudad, y en una de las pocas referencias que los colombianos del interior tienen de ese ignorado Pacífico colombiano. Es lamentable que únicamente en situaciones de crisis el país se acuerde de lo que debería ser un verdadero polo de desarrollo no sólo nacional sino de la región. En estos tiempos de locura ‘madurista’ cualquier cosa con Venezuela se queda en especulaciones pero a largo plazo, incluso para ese país, el puerto debería ser una buena opción para poder salir al Pacífico.

Sobra recordar la importancia que tiene el Oriente para el futuro del comercio mundial y por ello, tener salida a esta inmensa cuenca es una ventaja comparativa para quienes la integran. A pesar de los tropiezos por cuenta de los ideas creativas del señor Trump, el Pacífico será una zona de relevancia económica y política cada vez mayor en este siglo. De una u otra forma el agro colombiano está llamado a ocupar el lugar que le corresponde en la Colombia de los próximos años, y mucho de su potencial tendrá que ver con las posibilidades de atender los mercados del Pacífico. Ni se diga por el lado de las importaciones de productos como vehículos y maquinaria que tienen en Asia a muchos de sus principales proveedores.

Contra viento y marea varias empresas del sector portuario, fundamentalmente, han emprendido iniciativas importantes en el puerto y esto ha significado desarrollos complementarios incipientes en temas como la hotelería. No obstante, las condiciones de la ciudad distan mucho de ofrecer el nivel mínimo que le permitiera convertirse en un verdadero polo de desarrollo. Buenaventura siempre ha sufrido por su cercanía a Cali pues, como algunos dicen, se ha visto a Buenaventura como el muelle, y a Cali como el puerto. Cosa que tampoco es cierta pues la ciudad está a espaldas de su mar vecino.

A paso lento, pero se ven señales de una carretera decente entre las dos ciudades y el desarrollo de infraestructura vial en el resto del país hará que cada vez sea más evidente la necesidad de poner atención a Buenaventura. Es fundamental, sin embargo, tomar conciencia de que los problemas son inmensos, las necesidades apremiantes y mucho el tiempo que se requiere para adelantar las acciones que se necesitan, así se contara con el dinero que tampoco aparece.

El problema central, sin embargo, no es de recursos sino de falta de voluntad política, tanto nacional como regional, para asumir plenamente el reto que supone mirar al Pacífico como una gran posibilidad de desarrollo, y entender que los problemas de Buenaventura no son exclusivos de ellos, sino de la región y de la Nación. Es cierto que la corrupción, la violencia y el abandono estatal son un gran lastre, pero no pueden ser la disculpa para olvidar que “también somos Pacífico”.

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