Administrar lo público

Administrar lo público

Abril 27, 2018 - 11:35 p.m. Por: Ricardo Villaveces

A un mes de las elecciones hasta ahora ha sido esperanzador el desarrollo de la campaña. Más civilizada de lo esperado después de la polarización reciente y la ‘debatitis’, que a ratos parece un circo ambulante donde cada actor repite su parlamento, ha sido un agotador ejercicio que convence a algunos y decepciona a otros, pero nadie puede sostener que no haya sido un verdadero evento democrático. Con excepción de Manizales el espectáculo ha transcurrido sin tropiezos con diferencias en los planteamientos y respeto entre los candidatos.

El país ha podido ver que cuenta con personas preparadas y que tienen una visión de Colombia y que sus propuestas son el resultado de estudio, experiencias y reflexión y esté uno de acuerdo o en desacuerdo con ellas, en su conjunto el ejercicio ha sido positivo para el país. Esa sensación de optimismo que se ha ido creando se refleja, entre otros, en la situación de los mercados, en la actitud de los inversionistas extranjeros y en el repunte de indicadores como el Índice de Confianza de Fedesarrollo.

Hay además algo importante y es que, con diferencias en cuanto a las soluciones propuestas, se ha ido creando un consenso sobre lo que sería una agenda nacional resultado de una mirada seria por parte de cada uno de los candidatos. Temas como el de impulsar el crecimiento económico, darle prioridad al tema fiscal con especial atención al problema pensional, reducir la informalidad, luchar contra la evasión tributaria, atacar la corrupción, reformar la Justicia, etc., son temas que todos reconocen como importantes en su eventual gobierno.

De igual manera todos entienden la importancia de consolidar los avances logrados con el proceso de paz, de defender la calificación de grado de inversión, seguir avanzando en la aplicación de las mejores prácticas en el manejo de lo público, etc.

Con una concepción bastante similar sobre la agenda a desarrollar e independientemente de la orientación de sus propuestas, el éxito del próximo gobierno dependerá, en gran medida, de la capacidad de gerenciar y administrar lo público. En este sentido De la Calle y Fajardo han tenido alguna experiencia, especialmente el último como gobernador y alcalde, pero no pareciera que tengan muchas posibilidades de llegar a una segunda vuelta. Sin entrar a discutir sobre encuestas ni proyecciones lo cierto es que los analistas plantean que la segunda vuelta estará entre Duque, Vargas Lleras y Petro.

Desde el punto de vista de la capacidad de gestión frente a los múltiples retos nacionales es claro que Petro ha demostrado un absoluta incompetencia como administrador público mientras que Vargas Lleras ha sido un gestor y ejecutor muy eficiente. La gran incógnita pues es Duque que no se sabe cómo será enfrentando los retos de la administración pública que debe afrontar un presidente, pero eso no lo descalifica para pensar que no lo pueda hacer bien. Entre estos dos últimos debería estar el próximo presidente que le va a tocar no agitar con discursos que pueden sonar atractivos pero sin fundamento, de lo que sí sabe Petro, sino entrar a gobernar a Colombia.


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