Voto de castigo

Voto de castigo

Abril 01, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El voto en blanco no es un voto inútil y si pasa del 50% de la votación total, obliga a repetirla. Es decir, como lo explica la Registraduría Nacional, “solo se tiene efectos jurídicos si logra la mitad más uno de todos los votos válidos”. De otra parte, la sentencia C- 490 de la Corte Constitucional que estudió la exequibilidad de la Ley 1475, precisó en el mismo sentido el debatido asunto. Queda claro que el voto en blanco no se pierde. Es un útil instrumento para desmontar la inconformidad con una lista de candidatos que, en más de un 50%por ciento, no merecen la confianza del elector. Repetir la votación es abrir de nuevo el escenario electoral y descalificar la propuesta del partido -o grupo- que la presenta. Inevitablemente hay que modificar las listas para atender esta clara sanción política que se deriva de un voto en blanco que pase de la mitad de los consignados. La gente tiene el legítimo derecho de votar en blanco. Si le da su real gana y siente que así expresa su inconformidad con una política que considera viciada, y unos candidatos que la representan y no le merecen confianza. Votar en blanco no es un pecado cívico, como se afirma: es una opción democrática válida que puede utilizarse si se agotan las instancias de escoger entre variados candidatos. Lo grave es no votar: abstenerse. Sentado en casa con otros amigos abstencionistas en amistosa farra; o en la soledad de su finca -si la tiene y la guerrilla deja visitarla.La elección del Presidente -la reelección de Santos que es lo que vendrá- permite votar por él, por otros candidatos, o en blanco. Todo indica que ese último solo será menor que el habitual y que Juan Manuel pasará la prueba. Un voto de castigo: eso es el voto en blanco. Una sanción al sector político que presenta unos candidatos que no obtienen la confianza del elector, que así lo manifiesta con su sufragio. Esa sanción no es poca cosa. Es una descalificación que debería sacar de las listas a todos los implicados. El poder popular debe tener dientes. Afiliados. En una nación donde la corrupción alcanza tan escandalosos niveles, ese tipo de castigo político se justifica. El que la hace, debe pagarla. Refugiarse en las listas con graves pecados de conducta, debe ser objeto de una sanción clara: el voto en blanco. Tan respetable como otro cualquiera.

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