Uribe: de nuevo al poder

Octubre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El ex presidente Álvaro Uribe no esconde que quiere continuar en la política y anunció que intervendrá en forma activa en la campaña para elegir gobernadores, alcaldes, concejales y diputados. Como quien dice, en la formación del aparato político que define en Colombia la elección del Presidente de la República. Tuvo palabras muy amables con el presidente Santos y anunció que quiere “contribuir al éxito que la patria necesita: la del Gobierno del presidente Santos”. Dar para recibir...¿A dónde conducen los anuncios de Uribe? A su intención de volver al Gobierno. El poder crea adicción y el ex presidente no escapa a esa suculenta tentación que ha sido constante en la historia de casi todos nuestros mandatarios. Al punto que podría pensarse en seis años de mandato sin reelección. Tiempo más que suficiente para trabajar por la pacificación y el desarrollo económico. Se evitaría el elevado costo de las campañas, las inevitables confrontaciones de candidatos, y esa especie de carnaval politiquero que suele acompañar ese episodio. Los presidentes no necesitarían compromisos burocráticos; o planes de obras públicas que satisfagan los electores; o -en fin- gobernar más en el plan de candidatos que de jefes de Estado.Prolongar el tiempo del mandato tiene la antipatía de muchos sectores que consideran nociva la permanencia en el poder por más de cuatro años. Pero eso es preferible a que al final de ese periodo la Nación padezca el carnaval electoral; el jefe del Estado en ejercicio se exceda para asegurar su reelección; o se debilite con el impacto de una campaña que lo toca tan de cerca y con tantos intereses contrapuestos.Uribe conoce como pocos los secretos de la contienda política y el arte de atraer electores. Tiene adversarios enconados que lo señalan como militarista y autoritario. Pero, también, logró en su ya larga carrera política conocer las interioridades del poder, y lograr un respaldo político notable. En particular, por su política de ‘Seguridad Democrática’. Por la amenaza de una guerrilla que aspiraba llegar al gobierno, la posición dura de Uribe cayó en terreno abonado. Es muy temprano para hacer vaticinios sobre la próxima jornada para alcaldes, gobernadores, concejales y diputados. Quien las gane tendrá en sus manos un poderoso instrumento para elegir al presidente. Eso lo conoce bien Uribe que sale a la palestra para garantizar su aspiración de un nuevo periodo en la Casa de Nariño.

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