Unidos para la Paz

Julio 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Santos y Uribe, a la cabeza de dos importantes sectores de la sociedad, vienen protagonizando un enfrentamiento que tiene un gran perdedor: Colombia. A la guerra de 50 años que hemos soportado por el enfrentamiento del Estado y una guerrilla bien financiada y con moderno armamento, se suman ahora las diferencias entre un presidente como Santos, apoyado -según las últimas encuestas- por un volumen de colombianos similar al que sigue al expresidente Uribe. Como quien dice: una pelea de alto nivel, pareja y con resultados funestos para una nación que ha vivido buena parte de su existencia en ocre olor de tempestad.A los males cotidianos se suma el infortunio de esta división que cada día será más funesta. Colombia parece destinada a vivir de tormenta en tormenta, dividida en grupos y grupúsculos de los que fueron, en su época, los grandes partidos que contribuyeron a forjar la historia de la República.Esa situación, camino seguro a una crisis de mayores proporciones en el futuro, tiene como uno de sus puntos más sensibles las discrepancias sobre la lucha contra la guerrilla. El uribismo no esconde su descontento con el presidente Santos por la forma como combate a las Farc.Consideran que falta mano dura y una estrategia que dé resultados. Al tiempo, los amigos del presidente Santos condenan a Uribe y sus amigos como un grupo sectario y enemigo del diálogo. Así las cosas, la que pierde es la Nación. En un momento que -no sirve de nada ocultarlo- la lucha contra el movimiento guerrillero no pasa por un buen momento y todo el mundo parece estar de acuerdo en revisar la estrategia para combatirlo.Las cabezas visibles de ese funesto desacuerdo -Presidente y expresidente- tendrán que llegar a un franco entendimiento y superar sus desacuerdos. Si no quieren que el Estado termine superado por la sangrienta y larga confrontación. Otra cosa es insensata: una bomba a la Unidad Nacional y la paz. La opinión debe reclamar a las dos personalidades una conducta acorde frente a la plaga de la violencia. Colombia necesita unidad total para lograr la pacificación. Santos y Uribe están en la obligación de predicar con el ejemplo y unirse, sin equívocos, en ese propósito que devuelva a la Nación la tranquilidad perdida. Dividirse, cuando existe una amenaza tan seria a la democracia, es un pecado político de marca mayor. Unidos o perdidos. Ese es el dilema.

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