Tabaco: gran asesino

Tabaco: gran asesino

Junio 05, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Letal, silencioso, el tabaco es un producto implacable. Quien lo fuma -más tarde o más temprano- será víctima de su nocivo efecto. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el cigarrillo causa la pérdida de la vida de un millón de personas al año”. El tabaquismo, según la misma organización, es la segunda causa de muerte en el planeta. Seis millones al año fallecen a causa de sus efectos. De ellos, unos 600.000 no fuman: perecen por los efectos del humo que producen quienes lo hacen. La gran mayoría víctimas de ese vicio son de clases media y baja. Al parecer, hay una relación entre pobreza y consumo.El cálculo de la OMS es de 1.100 millones de consumidores. Una cifra astronómica que afecta en especial a América Latina. Según los expertos, combatir el tabaquismo es una de las tareas más complejas. Al punto que hay un gran número de adictos que prefieren gastar su dinero en el vicio, antes que alimentarse.La Organización Mundial de la Salud (OMG) es una de las entidades más activas del universo en luchar contra esa adicción, de tan alto impacto social. Alimentada con una publicidad enorme que es invitación a terminar con la vida. Colombia se unió a un acuerdo con la OMS para frenar la publicidad que promueve el consumo de cigarrillos. Con resultados mediocres. Hay quienes sostienen que los pobres fuman como una forma de mitigar su tristeza, y afrontar su discriminación y penuria. El hecho es que el tabaquismo se extendió por el mundo, como una plaga maligna, contra la vida y la salud.En Cali se lanzó hace poco un plan para incrementar acciones de control y disminución de ese vicio letal. Las Secretarías locales de Salud Pública y Gobierno, adelantan tareas de inspección, vigilancia y control, a las fábricas que procesan el tabaco. Con el propósito de prohibir la publicidad asociada a ese producto. Que es inmensa, como se sabe. Ojalá el programa opere como fue concebido y los fumadores entiendan que su hábito es una forma segura de dañar su organismo, con consecuencias irreversibles. El tabaco es el gran asesino silencioso. Los esfuerzos de los gobiernos que lo prohiben y de las entidades que previenen sobre sus mortales efectos, no han dado mayores resultados. Dejar de fumar depende de la decidida voluntad de quien lo hace. Algo no sencillo: es uno de los vicios más difíciles de abandonar, antes que sus perniciosos efectos pasen la cuenta.

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