Solución sin Maduro

Junio 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

La dramática situación de Venezuela solo tiene una salida: que Maduro se vaya del gobierno. Pero esto es –precisamente- lo que no hará. Está dispuesto a todo para mantenerse en el mando y concentrar el mayor poder por el camino de la dictadura. De hecho, ya actúa en tal sentido. Por su parte, la oposición vigorosa y resuelta, también se radicalizó y está dispuesta a expulsar del poder al belicoso personaje.Maduro no es hombre de diálogo. Ni de ideas. Carece de condiciones para manejar un país que vive amarga situación. Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo y sus habitantes no encuentran alimentos indispensables. Los estantes están vacíos y no se cumple con el deber primario de alimentar a sus ciudadanos. Cada vez más ofendidos y molestos. La economía fue un verdadero desastre. Los dirigentes se contentaron con la vida fácil que les deparaba al petróleo. Que, además, se convirtió en el mejor agente político. Se vendió a precios irrisorios –y en algunos casos se regaló– para ganar amigos. Esa maniobra dio resultados y el vecino logró constituir un bloque que le funcionaba a la perfección.Tarde o temprano semejantes errores y el mal manejo administrativo, unido a fenómenos de corrupción, pasaron su cuenta de cobro. Algunos gobernantes de acción democrática trataron de remediar una de las peores horas que haya vivido Venezuela. No lo lograron. Era demasiado tarde para afrontar y resolver el leviatán que le había caído a una nación llena de ‘oro negro’: el petróleo. Que en el vecino pone y quita Rey.A ese proceso tan negativo se ha sumado la política equivocada de algunos dirigentes. Poco a poco se fue acumulando la falta de autoridad en el manejo de los recursos públicos y un ‘dejar hacer y dejar pasar’, que terminaron en lo que hoy se registra. Fallaron en la solución de los problemas y –en algunos casos – se contaminaron de corrupción.El petróleo se convirtió en agente político para ganar amigos, con Repúblicas que devolvían el favor ingresando al bloque que Venezuela buscaba. Algunos gobiernos intentaron dar un nuevo giro a la nación, sin lograrlo. Se fueron acumulando problemas hasta llegar a la situación actual con una crisis de pronóstico reservado. La nación va de mal en peor como lo escribimos con solidaridad y pesar.Los propios venezolanos admiten que los diálogos para una solución negociada están muertos.

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