Serenar los espíritus

Marzo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

El Presidente Santos no está en su mejor hora. El Centro Democrático, partido que lidera el senador Álvaro Uribe, pide en sus concentraciones que Juan Manuel “se vaya”, en carteles que se volvieron habituales. De otro lado las últimas encuestas de organismos especializados y serios, indican progresiva -y rápida- disminución del apoyo de los colombianos a su Presidente. Con cifras que indican el descenso de la aceptación por actuaciones del Jefe de Estado.El senador y jefe opositor, Álvaro Uribe Vélez según fuentes que conocen de cerca su organización política, tiene dificultades en el principal partido de oposición. Algunos sectores del Centro Democrático (CD) no están muy satisfechos con el manejo que su partido le ha dado a las relaciones con el presidente Santos. Uribe no ha logrado convertir al CD en alternativa de poder.La captura del hermano del ex - presidente por una vieja investigación sobre paramilitarismo, aumentó animosidad en las relaciones Santos-Uribe. Como si fuera poco el impacto de la guerra de 50 años con las Farc, ahora crece el belicoso antagonismo de dos líderes que por encima de sus diametrales ideas políticas, contribuirán a que se aumente la dura oposición que no perdona el más leve error del Jefe de Estado. A la guerra no declarada con las Farc, se agrega esta de alta temperatura. No es música celestial la que se oye. La contienda entre el Presidente y Jefe de la oposición, superó los límites de un ejercicio normal en una democracia. Mientras tanto, las Farc se mueren de la risa del penoso episodio de dos personajes que ha ocupado la máxima posición que la democracia puede otorgar, inmersos en una querella de agrio sabor. Que la nación observa con estupor y disgusto. Uribe señaló a Santos de hacer concesiones a la guerrilla. Y acusó en Estados Unidos al Gobierno, de perseguir a los militantes del Centro Democrático que dirige. El exvicepresidente Francisco Santos -otro líder del CD- señaló al régimen de “ponerle un revolver al uribismo” y tratar de obligarlo a aceptar las condiciones del acuerdo de paz a punto de firmarse. En fin un bochornoso espectáculo que agregó más leña a la hoguera. Los encumbrados personajes deberían serenas los espíritus y evitar que la cercana paz tenga un tropiezo mayúsculo.

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