Responder la agresión

Noviembre 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Colombia ha mantenido fama de ser un faro del derecho que ha superado todas las controversias en esa complicada materia. Es cierto que hemos sido un semillero de juristas notables en los más diversos temas, incluido el internacional. Por eso, ha sorprendido más el fallo de la Corte de La Haya en el diferendo con Nicaragua en zona marítima con San Andrés y otros territorios del Caribe. Se tiene la impresión que el delicado asunto no tuvo, desde sus comienzos, un manejo adecuado. La parte colombiana valoró mal la capacidad jurídica de Nicaragua y no prestó, desde el principio, la debida atención a un asunto de tanto interés para nuestra Nación, su economía, y el valor estratégico en el Caribe. Que, además -según lo afirman analistas- es ruta del narcotráfico para llevar la droga a Centroamérica, luego a México y Estados Unidos.Nos hemos quedado con una gran derrota jurídica y con la desgracia de otra ruta para el tráfico de alucinógenos a México y Estados Unidos. Según expertos en la complicada materia, Colombia no prestó interés suficiente al problema y dejó que creciera en su contra. Como, en efecto, ocurrió. A nuestra Nación se le dio el caramelo de reconocer su soberanía en San Andrés, Providencia y otras zonas en discusión, pero se otorgó a Nicaragua soberanía en áreas claves del mar que las circunda.Colombia planea retirarse de la Corte de La Haya, para contestar el descalabro de un golpe duro -durísimo- como el sufrido con el fallo. Que incide en el presente y en el futuro de la Nación y le baja la nota a una nación de tan alto crédito jurídico. Lo que no puede ocurrir es que nuestro gobierno se cruce de brazos.¿Qué tan adecuado fue el manejo de la situación por los gobiernos que en ella intervinieron? Muy poco eficaz, lleno de negligencia y desgano. Al país se le dejó a su suerte y el pez chico se comió al grande. Los peritos nacionales fueron derrotados por discretos abogados del país centroamericano. Hemos agregado una desgracia más a las que vivimos. Hay que estudiar muy bien si el retiro de la Corte es el camino para una reparación concreta. Mientras tanto, acabemos con la habitual colección de desgracias. Que con la guerra interna y el narcotráfico tenemos suficientes. Las autoridades colombianas deben examinar con la mayor atención todas las opciones para responder a una agresión de tan severas proporciones. Hay que hacerlo pronto y con la férrea decisión de reparar el enorme daño causado.

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