Rescatar a Cali

Septiembre 20, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Duele. Cuesta trabajo escribirlo. Pero es peor ignorarlo. Cali -la bella, la amable, la ‘capital del cielo’- entró hace pocos años en una etapa de parálisis en su desarrollo. De una ciudad pujante, vital, con sitio entre las tres primeras del país, se pasó a una urbe estancada en su progreso y disminuida en su seguridad. Ojalá me equivoque en esta apreciación que registro con profundo pesar.Bandas criminales protagonizan enfrentamientos por el manejo de rentables negocios oscuros. Que proliferan en una región que gozó de una paz idílica, y atraía el turismo nacional y extranjero. Eso cambió. El narcotráfico llegó para darle a Cali una triste fama como epicentro de esa actividad. Ni las autoridades, ni la sociedad, enfrentaron con mano fuerte ese fenómeno, y sus múltiples tentáculos de corrupción. La serenidad moral y la transparencia de la urbe, se degradaron. “Dejar hacer”. “Dejar pasar”, fue la actitud de una sociedad permisiva y aterrorizada. El dinero sucio hizo el resto. La ciudad terminó marcada como una de las capitales del tráfico de estupefacientes, estigma que todavía la afecta.En evaluaciones sobre el tema de seguridad, Cali aparece como una de las tres primeras más afectadas en ese renglón clave para su desarrollo. Ese podría ser propósito central de las nuevas autoridades, con la ayuda efectiva del Gobierno Nacional. Lo inadmisible es que esa situación se mantenga.Estamos en vísperas de unas elecciones de extrema importancia para el presente y el futuro de la ciudad, que debe recuperar su disminuido poder en la escena nacional y librarse de plagas que le producen un gran daño. No hay un liderazgo efectivo y el conformismo invadió a los caleños. Votar bien debe ser la consigna. Eso no debe quedarse en agua de borrajas. A nuestra ciudad hay que devolverle la importancia de decisoria que tuvo en el pasado. Antes que sea demasiado tarde y a nuestra capital se la lleve el diablo.Hay que pensar bien en la persona que se elegirá como Alcalde de la ciudad. Quien resulte elegido, deberá cumplir con el mandato de la mayoría de los caleños de sacar a Cali de su actual postración y devolverle la seguridad que ha perdido. Ese debe ser el compromiso central de la nueva administración. Por mi parte, votaré por Rodrigo Guerrero. Un buen candidato que conoce bien a lo que se enfrenta.

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