Radicalismo anticuado

Radicalismo anticuado

Mayo 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Dos bloques bien definidos se advierten en América del Sur. De un lado, Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia y Nicaragua. De otro, Brasil, México, Colombia, Costa Rica, Perú, Chile y algunos más. El primer grupo tiene la dirección clara de Hugo Chávez, el líder izquierdo – populista. Y del que hacen parte Correa, del Ecuador ; Evo, de Bolivia; Cristina Fernández, de Argentina; y Ortega, de Nicaragua. Son lo que queda de una especie en vía de extinción: los ‘ultras’. Un coctel de socialismo decadente, populismo rabioso y dura posición contra Estados Unidos, que encuentra eco popular.Chávez es la voz cantante del beligerante sector que busca extenderse en América Latina y -en particular- en Suramérica. Tiene en sus manos algo muy valioso: petróleo. Que el dirigente venezolano envía a sus aliados para el desarrollo de sus naciones.El otro sector es clave, serio, y promueve la integración, sin estridencias políticas. Con dos grandes del Continente: Brasil y México. Allí está, en un lugar destacado, Colombia. Que tiene un papel de primera línea en Suramérica y va muy bien en su desarrollo económico pero sigue afectado por el enfrentamiento armado.Del grupo de los ‘ultras’ sobresale Evo Morales. Que utiliza las Fuerzas Armadas para su obsesiva política de nacionalizar lo que se ponga por delante. Como lo han comprobado con dureza los españoles. Confiscó a Red Eléctrica Corp. Y no de cualquier manera: envió un contingente del Ejército boliviano armado hasta los dientes para ultimar la medida. Unos días atrás, Argentina nacionalizó el 51% que tenía en la petrolera YPF. España ha sido el foco principal de esa política que Chávez inspira y sus aliados ejecutan. Se ha creado una situación de tensión con España y es posible que el espinoso asunto no termine allí. El hecho cierto es que Suramérica está dividido en dos bloques que al parecer son irreconciliables. Colombia tiene una posición importante en el problema y sus adversarios la acusan de ser ‘incondicional’ de Estados Unidos. La vecindad del presidente Chávez obliga a manejar todo ese complicado asunto con especial cuidado.El radicalismo anticuado del señor Chávez y sus amigos, es cosa del pasado. América Latina debe transitar el camino del diálogo y la concentración para resolver sus problemas. Colombia juega un papel clave en este proceso que determinará el futuro del Continente, como la nación que promueve su unidad. Más necesaria que nunca.

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