Quinteto de oro

Septiembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

James, Falcao, Bacca, Zapata, Cuadrado: el Quinteto de Oro de nuestro fútbol. Excelentes donde los pongan. Recursivos, inteligentes, veloces, talentosos para descubrir la táctica del adversario en la cancha y -sobre la marcha- inventar otra para destruirla. Los cinco, jóvenes, con inmenso futuro, se casaron temprano con el gol. Sin divorcio. Para regalarle a la nación, herida por tantas desgracias, momentos de suma alegría por el deleite supremo del acierto en el arco contrario. Hay otros maestros en el arte del buen fútbol, pero no alcanzan su espléndido nivel.Tantos años de guerra infame, crearon en los colombianos permanente situación de pesimismo y desconfianza. Si se agrega la ausencia de partidos y líderes con capacidad para renovación, se entenderá la decadencia que solo ahora comienza a superarse. “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Es perceptible el proceso de superación de esa larga etapa. Y una actitud más racional y activa de la sociedad que, por años, se contagió de funesto inmovilismo. El progreso de una nación en lo deportivo no es algo que concierne solo al gobierno: es compromiso de todos. Fue mucho el tiempo perdido y la pereza física -y conceptual- como se manejó el deporte. Ahora tendrá que venir -firmada la paz ineludible- máxima recuperación colectiva del fútbol; como medicina que solo deja pena a los partidarios del equipo que tuvo la desgracia de recibir más goles que su oponente. Es deporte democrático. Nada excluyente, como el golf, o el tenis. Los que a duras penas logran disponer de un salario que les permite los gastos esenciales, siempre logran guardar dinerillo para el fútbol, que les dará satisfacción inmensa y sacará por unas horas de sus comunes desgracias.Ya había escrito sobre James (“James: único, su título”). Ahora todo lo que se dijo fue confirmado por brillante actuación del joven colombiano, que asombró en el viejo mundo. Al lado de sus compañeros hizo historia con entusiasmo jubiloso y pasión devorante por el deporte que practican. Algo bien importante. Como en el amor, al fútbol hay que meterle: “Alma, vida y sombrero”. Sin esos atributos la flor no retoña. Nuestras figuras la tienen y les sobra. En eso reside parte del éxito de la Selección Nacional. Las ganas, el deseo de ofrecerle a su país ese regalo que devuelve el ánimo, produce grandes resultados. Vamos bien: estamos entre los cinco grandes del planeta.***Votaré por Maurice Armitage para Alcalde de Cali. Tiene buen programa y condiciones para cumplirlo.

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