¿Qué le espera a Cali?

¿Qué le espera a Cali?

Mayo 24, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Hay temas de actualidad sobre los cuales no provoca escribir. Como los problemas de seguridad de Cali. Que se han agravado desde hace un buen tiempo. Esconderlos es hacerle un daño mayor a la ciudad constituida naturalmente para el júbilo: pacífica, segura y amistosa. Ese grato panorama sufrió cambios perceptibles. Cali vive un proceso de inseguridad que se añade a fenómenos de corrupción que el presidente Santos se encargó de señalar en días pasados. Y que los habitantes de la capital perciben en carne propia, confinados en sus casas por el temor de aventurarse al riesgo de la calle. Esa situación coincide con la parálisis en el desarrollo de la urbe. Bien distinta al empuje arrollador de otras épocas, que la distinguía como modelo de progreso y tranquilidad.Cali ha tenido una clase dirigente capaz, activa, visionaria, honesta. Lo mismo que administraciones ejemplares, con conocimiento de sus problemas y soluciones para resolverlos. El amor por la ciudad fue motor poderoso para cuidarla, mantener su seguridad y darle desarrollo dinámico a una urbe que, por su posición geográfica, está destinada a ser polo de desarrollo de la región del Pacífico. El esfuerzo de la dirigencia fue clave para su acelerado desarrollo y una fuerte presencia ante el Gobierno Nacional.Eso ha cambiado. La ciudad fue invadida por plagas como la violencia urbana, el narcotráfico y la apatía ciudadana. Cuando el futuro parecía claro y envidiable, su fuerza cívica, unificada y diversa se debilitó. Oronda, satisfecha, la ciudad se dejó seducir por nuevos mandarines. Aparecieron formas inéditas de violencia. Cali perdió su norte. Y la seguridad que la había distinguido se debilitó.La disgregación de las fuerzas sociales, la ausencia de un liderazgo fuerte y unificado, la falta de un proyecto serio para su desarrollo y las disputas por el poder sumieron a la ciudad en un letargo del cual no ha despertado. Da la impresión de que los caleños nos hubiéramos entregado a una larga siesta que aún perdura.¿Qué le espera a Cali? Alberto Lleras pidió un “propósito nacional” para Colombia. Eso es, precisamente, lo que le hace falta a nuestra ciudad. Propósito para salir de la apatía y la modorra, para llevar adelante un proyecto eficaz, unificado y garantizar la seguridad ciudadana. Propósito, en fin, para evitar que la ciudad entre en un proceso irremediable de postración y decadencia. Lo que no puede continuar es la pasividad: cruzarse de brazos mientras la ciudad transita el peor de los caminos.

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