Paz en la frontera

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Con evidente pragmatismo, Santos y Chávez pusieron en marcha un acuerdo binacional...

Paz en la frontera

Mayo 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Con evidente pragmatismo, Santos y Chávez pusieron en marcha un acuerdo binacional para una frontera segura entre Colombia y Venezuela. Algo que debió hacerse hace muchos años. Si algo ha perturbado las relaciones con el hermano país, es el problema fronterizo. Llevado y traído por muchos gobiernos sin una solución duradera y eficaz. Las autoridades colombianas sostienen que las organizaciones armadas que combaten al Gobierno colombiano, utilizan territorio venezolano fronterizo para refugiarse después de atacar nuestras Fuerzas Armadas. Hace años, el Gobierno colombiano venía reclamando a las autoridades del país vecino una acción concreta e inmediata para evitar que continúe esa práctica. El viaje de la canciller colombiana, María Ángela Holguín, para reunirse en Caracas con el canciller, Nicolás Maduro, y poner en marcha acciones conjuntas en un asunto que compromete la seguridad de las dos naciones, es una magnífica noticia para países perturbados -en materia grave- por un problema tan delicado que encontró solución.Las relaciones con Venezuela en el gobierno del Presidente Santos han tenido un cambio visible y positivo. Lo ocurrido con el acuerdo binacional, así lo demuestra. En uno y otro país hay sectores que se inclinan por una línea dura para salir del conflicto. Nada más absurdo. Colombia y Venezuela tienen un sagrado compromiso con la paz, que se remonta hasta la época que Bolívar les dio la libertad. Nada más absurdo y estúpido que fomentar un clima agresivo entre dos naciones, que tanto tendrían que perder, en el hipotético caso de un enfrentamiento de esa naturaleza.América Latina tiene asegurado su futuro democrático. La paz de los países que la integran es pieza fundamental que le sirve de base.Los presidentes Santos y Chávez han obrado con cordura y realismo al comprometerse, sin reservas, con la paz de dos pueblos hermanos en la escena de América del Sur. El canciller Maduro fue enfático: “Venezuela no permitirá ningún tipo de actividad a grupos armados o grupos ilegales de ningún tipo, ni en la frontera, ni en ningún lugar”. La canciller Holguín, anotó que las dos naciones: “Incrementarán una respuesta activa para la seguridad de las fronteras y la población”. Más claro: agua. Se impuso el diálogo y la prudencia en un litigio que -manejado de otra manera- hubiera podido terminar en un episodio violento y en daño irremediable a la paz del Continente.

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