Lucha de titanes

Enero 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Analistas norteamericanos como Lester Tourow, coinciden que Estados Unidos está perdiendo con China la hasta hoy pacífica batalla por el primer lugar en el desarrollo económico. Norteamérica ocupa el primer lugar, pero no estará allí por mucho tiempo. China tiene el segundo lugar y está en una discreta tarea para superar a los norteamericanos. En veinte años –en opinión de Zbigniew Brzezinsk, uno de los más grandes especialistas de ese tema, China podría lograr ese objetivo. Sin que la paz universal se afecte por esa emulación entre las dos potencias mayores del planeta. Con armamento nuclear, avanzada tecnología. Y en el caso de China, en la tarea de superar a los norteamericanos en el menor tiempo posible. Que, por su parte, quieren afianzar su primer lugar y extender su influencia. Es una lucha que incluye un poder militar sin antecedentes.Que Estados Unidos quiera seguir a la cabeza del mundo, asiáticos, con su “socialismo con peculiaridades chinas”, han tenido un crecimiento vertiginoso, metódico, y muy productivo. Con una característica esencial: el gobierno de la gigantesca nación es, en realidad, en lo económico, una mezcla de capitalismo y socialismo. Que acepta la propiedad privada y decidió que su sistema político no era exportable, como ocurrió con Rusia, y debía desarrollarse por una vía pacífica. Como ha pasado hasta el momento. Esa conducta le dio a los dirigentes chinos un resultado positivo.Con armas nucleares que podrían destruir la humanidad, tanto China como Estados Unidos decidieron mantener pacíficas relaciones políticas y económicas, vitales para el destino de la humanidad. Por supuesto, emulan por superarse y ocupar el sitio de primera línea en el escenario mundial. Lo han logrado sin el espanto de una confrontación nuclear. Los norteamericanos han conservado su liderazgo, que ha disminuido. Y los chinos están pisando sus talones en una carrera en su desarrollo que asombra a tirios y troyano. Unos y otros hacen con frecuencia ejercicios militares en lejanos puntos del planeta, para que el adversario no olvide con quien trata. Pero –en un acto de inteligencia– mantienen la paz como premisa esencial. Para fortuna del resto de naciones del universo. Ese fenómeno de convivencia, mientras se mantiene una dura rivalidad militar y económica y un temible arsenal bélico, es piedra angular para que el mundo no entre en una fatídica confrontación que acabaría por destruirlo.

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