Lento y flojo

Agosto 27, 2013 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

La actuación del gobierno colombiano –con el Presidente y la Canciller a la cabeza – en el conflicto con Nicaragua del voraz Ortega, ha sido tardía, lenta, mediocre y pusilánime. El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya le quitó al país 75.000 kilómetros de mar. Pero eso no bastó al equívoco Ortega. Quiere más de nuestro mar mutilado y el de países vecinos como Costa Rica, Panamá, Jamaica y Honduras. Es insaciable, provocador, pendenciero y fiel exponente del marxi- populismo que anda por allí, causando estragos. Esa tarea expansionista –sin ningún respeto por los intereses de las naciones aludidas- tiene bastante de piratería y poco de derechos reales, de reivindicaciones legítimas.Colombia actuó con deplorable tardanza, presentación inadecuada de sus alegatos y otros errores que costaron ese mordisco a nuestra soberanía en aguas caribeñas. (De paso ¿Qué habrá debajo de esas aguas: Petróleo? ¿O qué riqueza desconocida?) Lo cierto es que nuestro gobierno actuó tardío y flojo. Nada nuevo en el manejo de las aguas territoriales, en su mayor parte descuidadas. Precisamente cuando la nueva política mundial está en protegerlas, algo que podría significar billones para la nación. No fue así. Y un estado pequeño como Nicaragua le dio a nuestro país una lección y averió la óptima tradición en el derecho internacional. A ciencia y paciencia del gobierno, los “nicas” lograron “romper el meridiano 82 como frontera en el Caribe y ahora quieren más océano de Colombia” (Semana, agosto 19 del 2013).Ortega es un personaje que no puede subestimarse. Es ambicioso y piensa que es el “libertador” de América Central. Colombia lo dejó con las manos libres. Ahora tendrá que pagar su descuido y afrontar con rapidez la fiebre expansionista del Presidente vecino. Un segundo error es inadmisible. Los altos heliotropos del gobierno central –incluida la Canciller María Ángela Holguín, quien debería escoger una Embajada de primer nivel y dejar un ministerio que le quedó grande –al fin se dieron cuenta de la magnitud de la aspiración de Nicaragua y el daño incalculable que causó a Colombia y que se pretende duplicar.En la defensa de nuestros derechos marítimos deben coincidir el gobierno y los sectores sociales y políticos. El Presidente es líder natural de esa cruzada y debe restarle tiempo a su estrecha actuación con los reporteros gráficos, para dedicarle mayor esfuerzo a proteger y defender asuntos vitales de una nación que no puede permitir que se la devoren a pedazos.

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