Las aspiraciones de Chávez 0

Las aspiraciones de Chávez 0

Febrero 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

Cada día es más claro que el presidente Chávez maneja un bloque integrado por Ecuador, Nicaragua y Bolivia. Desde Caracas, el Presidente venezolano inspira la conducta política de sus aliados, mientras se ocupa de su propósito central: combatir a Estados Unidos en América del Sur. El bloque adoptó el ‘Socialismo del Siglo XXI’. Que es un invento que le sirve como estandarte político. Pero, ¿qué es el socialismo del Siglo XXI? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Ni siquiera los ideólogos en desuso que se refugiaron en el círculo palaciego del líder venezolano. Lo único claro, es que se trata de resucitar el sepultado socialismo marxista que se desplomó en Europa. Chávez intenta revivir el fantasma que -en su momento- fue gran protagonista en la escena universal y que hoy es, apenas, tema para historiadores y analistas.Chávez es un dirigente con notable -y visible- ambición política. Su ilimitada admiración por Simón Bolívar, no esconde el deseo de presentarse como un nuevo libertador. Esta vez no de España: de los Estados Unidos. El Presidente vecino ha logrado conformar un bloque que no esconde esos propósitos. Con naciones que reciben su ayuda económica por la vía de millones de barriles de petróleo. Allí está la clave del asunto. Que causa irritación visible contra el Presidente venezolano a quien acusan de suministrar petróleo con fines políticos personales, en desmedro de sectores sociales que viven una dramática situación de pobreza en una nación que, literalmente, es una inmensa región llena de ‘oro negro’.El presidente Chávez aspira a gobernar a Venezuela mientras viva y ser reelegido cuantas veces sea necesario para cumplir ese anhelo. Chávez no es un pintado en la pared y tiene apoyo parcial en su país, donde existe también una oposición vigorosa. Que hizo lo que debía: unirse y escoger un candidato presidencial que tenga la simpatía de quienes discrepan con el régimen.A Colombia debe interesarle lo que ocurre en el país vecino. Nadie pide meterse en problemas que deben resolver los venezolanos. Pero hay que seguir con discreto cuidado lo que ocurre en una nación donde hay sectores con mareada antipatía por Colombia. Ese respeto a la autonomía de los venezolanos para el manejo de su camino democrático, debe tener una retribución sencilla: manos fuera de problemas nuestros como la guerrilla, las dificultades sociales y la política para preservar nuestra democracia.

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